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Carreras que convierten la Serra en un «infierno»

El Col·lectiu Indignats MA-10 relata el «caos» que suponen las carreras de motos y coches u Exigen un «servicio de vigilancia»

Un reciente accidente de moto que convierte la carretera de la Serra en «un infierno». COL·LECTIU INDIGNATS MA-10

A bote pronto un fin de semana en la Serra de Tramuntana suena a relajación y tranquilidad, algo muy lejos de la realidad que viven los vecinos de la carretera MA-10. «Un infierno» o «un caos» son los términos utilizados por la plataforma vecinal Col·lectiu Indignats MA-10. La «gran estridencia» provocada por el ir y venir de motos trucadas suele empezar los viernes por la tarde. El punto negro, denuncian los vecinos, suele ser sobre todo del kilómetro 44 al 45, que cruza la explanada de es Mirador de ses Barques. Mientras el ruido de las carreras de motos se convierte en «insoportable» en plena puesta de sol, que debería ser idílica en la Serra, los vecinos empiezan el suplicio de llamar al 062 para denunciar las carreras ilegales. Cae la noche, y las motos dan paso a los coches, trucados con el mismo objetivo. «Eran las tres de la madrugada cuando una patrulla de la Guardia Civil, que habíamos empezado a llamar a las seis de la tarde, llegó a la explanada y pidió amablemente a los pilotos que abandonasen sus propósitos», recuerdan los vecinos afectados por estas carreras ilegales.

El sábado se repite el mismo escenario. Eso sí, en la primera llamada para avisar a la Guardia Civil, la respuesta fue un «es que han llegado pateras». «Que triste», pensaron desde el Col·lectiu Indignats MA-10, que no dudan en tildar de «degenerados» a todos estos pilotos que «no tienen respeto para nada, ni incluso para su propia vida ya que la ponen en peligro constantemente dejando un rastro de cadáveres en la carretera recodados con flores, cruces y lápidas [tres muertos hace dos fines de semana]». «Todos estos degenerados pueden convertir impunemente sa Serra en un infierno», sentencian los vecinos que explican cómo, al final, los agente acudieron a la zona de nuevo. El domingo, la misma historia. Eso sí, «ni nos cogieron el teléfono en el 062». «Pateras, pensamos». Durante la jornada dominical, describen, «resultó imposible concentrarse por el ruido de motores trucados». Cierta calma llega entre semana pero «no pasa ni una hora seguida sin escuchar el ruido de una moto a toda velocidad».

Con la descripción del día a día de convivir con las carreras ilegales en la Serra, los vecinos admiten «haber perdido la partida por un humillante goleada». ¿El motivo? Las autoridades han limitado en toda la MA-10 la velocidad a 60 kilómetros por hora, a excepción de es Mirador de ses Barques que se limita a 50. «Con esta noticia, muchos conocidos y amigos celebran que se haya resuelto el problema de las competiciones ilegales de motos y coches trucados en la Serra, Ya era hora, nos dicen», relatan desde el Col·lectiu Indignats MA-10. «No sabemos cómo lo han hecho para resultar tan creíbles», se preguntan.

La realidad, remarcan los vecinos, es que estas «medidas absurdas resultan tan convincentes como inútiles». Hace años que el colectivo está en contacto con las autoridades. De hecho, antes de la pandemia les facilitaron una lista de medidas coercitivas. «No han aplicado ni una», lamentan. Por ello, reclaman «aplicar la ley». «Si los agentes hubieran aplicado la ley, los pilotos no hubieran regresado», aclaran. Por ello, la plataforma vecinal exige un servicio de vigilancia en los puntos de la Serra que estos delincuentes utilizan como suya. El problema se solucionaría rápidamente, sentencian. «La Serra es patrimonio de la humanidad. La humanidad, especialmente en la MA-10, está llena de vándalos. Por ello, el patrimonio de la humanidad necesita protección permanente», concluyen, y zanjan que, de momento, con las carreras ilegales la «Serra de Tramuntana no es patrimonio de nada, es un paraíso de actos vandálicos permanentes absolutamente fuera de control».

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