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La playa de Magaluf por la noche, «zona cero»

El concesionario del arenal anexo a Punta Ballena relata los perjuicios de las noches de botellones por el cierre temprano de locales

La playa de Magaluf por la noche, "zona cero"

La energía no se crea ni se destruye. Se transforma. Con la energía festiva pasa lo mismo. No se elimina. No desaparece. Sólo se transforma, cambiándose de sitio. Y eso lo sabe bien el concesionario de la playa de Magaluf, Carlos Comino, quien reconoce: «Soy consciente de lo que me toca. ¡Estoy en la zona cero!».

Para él, los desmanes nocturnos no son una novedad (la playa está al lado de Punta Ballena), pero estos días clama contra la proliferación de botellones que se han organizado en el arenal, después del cierre temprano de los locales de ocio al que obligan las medidas sanitarias contra la pandemia. Para centenares de jóvenes (no sólo turistas, sino también locales), la fiesta debe continuar, por mucho que haya restricciones sanitarias.

Sombrillas arrancadas en el arenal. |

¿El resultado? «Velomares movidos de sitio y flotando en el agua, basura, mucha basura, cristales, colillas, hamacas rajadas, sombrillas tiradas... ¡Un desastre!», apunta Comino, quien lleva más de una década explotando el arenal. La celebración de la Eurocopa marcó un punto de inflexión en las aglomeraciones nocturnas. «Una noche tuve que llamar a la policía. Había en la playa muchísimas personas. La Policía me dijo que no podía hacer nada porque en ese momento había mucha gente concentrada», relata.

Basura que se encuentra el concesionario. |

Desalojo «en fila»

«Me quejé al Ayuntamiento y al día siguiente pusieron medios. A las dos de la mañana, la Policía entró y sacó a la gente, ¡en fila! Me quedé asombrado. Es verdad que el Ayuntamiento ha puesto de su parte, y la Policía entra a la playa cuando hay mucha aglomeración. Pero al día siguiente sigue la basura por todos lados. Todos los días hay botellones, de mayor a menor magnitud», explica el concesionario del arenal, quien señala que los problemas de incivismo a pie de arena no son nuevos.

«Yo llevo 12 años en las playas y me como ‘marrones’ espectaculares cuando Punta Ballena está al 100%. Una temporada he llegado a sacar 15.000 bolsas de basura», dice, a modo de ejemplo. Entre las tropelías nocturnas que ha sufrido su material playero este verano, Comino menciona la historia del velomar robado. De madrugada, un grupo de jóvenes lo cogieron y empezaron a pedalear mar adentro. Únicamente la intervención de la Policía, relata Comino, puso fin a la aventura.

Así amanecieron un día los velomares. i.moure

Ahora, se encuentra a la expectativa de cómo se aplica el nuevo horario de prohibición de acceder a los arenales por la noche. Según informaron desde el ayuntamiento de Calvià, el nuevo horario entró en vigor la pasada noche: desde las 22 horas a las seis de la mañana. Una medida que afecta a toda la Comunidad menos a Formentera (el horario es de doce de la noche a seis de la mañana).

La medida forma parte del paquete de actuaciones impulsado por el Govern para acabar con las imágenes de aglomeraciones nocturnas que se vieron en el inicio del verano. Así, se imponen multas de hasta 1.000 euros por asistir a un botellón, se cierran también los parques entre las 22 horas y las seis de la mañana y se limitan las reuniones sociales y familiares. En la parte que le toca, Comino espera que las medidas se cumplan y le ayuden a conseguir el objetivo que siempre se marca: «A las 10 de la mañana la playa tiene que estar en perfectas condiciones para los bañistas».

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