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Las explotaciones agrarias en la Serra de Tramuntana caen un 18% en 10 años

Asaja denuncia que la gestión de las instituciones ha sido «un fracaso rotundo»

Las explotaciones agrarias en la Serra caen un 18% en 10 años

Las explotaciones agrarias en la Serra caen un 18% en 10 años

«Un fracaso rotundo». Así de claro habla el gerente de Asaja-Balears, Joan Simonet, que considera que la gestión de las instituciones en estos 10 años de la Serra como patrimonio mundial ha sido un fracaso. La entidad denuncia que en esta última década el número de explotaciones agrarias en la Tramuntana ha disminuido un 18%. «Ha habido mucha palabrería y anuncios pero todo se resume en normas y burocracia. Nada ha contribuido a ayudar al sector agrario», lamenta Simonet.

Para hacer tal afirmaciones, la entidad se basa en el Sistema d’Indicadors de la Serra de Tramuntana Patrimoni Mundial encargado por el Consell y que arroja unas cifras «preocupantes». «Llama mucho la atención que siendo la agricultura quien ha modelado y mantiene en la actualidad la Serra, no exista ningún bloque temático dedicado a ella y solo se considere como objeto de estudio los pertenecientes a Cultura y Patrimonio, Medio Ambiente, Territorio y Movilidad», lamenta Asaja. Según los datos, el sector de la hostelería es el que ha experimentado un mayor crecimiento (24,16%) frente al sector agrícola, ganadero y pesquero que ha caído un 14,53%. «Existe una pérdida irrecuperable de territorio que, a efectos del sector agrícola, es muy preocupante», remarca Simonet, que recuerda que actualmente el 80% de la Serra es superficie forestal, «lo que viene a manifestar que se está abandonando la agricultura y obtenemos un bosque pobre y sin gestionar que está condenado a ser pasto de los incendios».

En el ámbito de la Serra de Tramuntana Patrimonio Mundial, el número de explotaciones ganaderas ha sufrido en estos últimos diez años un crecimiento del 40%, pasando de 783 a 1096 explotaciones. Sin embargo, el número total de animales censados disminuyen un 29%. Esto se debe a la aparición de micro explotaciones que deben estar inscritas obligatoriamente en los registros de ganadería pero que en ningún caso pueden considerarse como profesionales. Globalmente, la ganadería extensiva se reduce, con lo cual hay menos pastoreo y aumenta el riesgo de incendios, así como la forestación del espacio agrario.

En cuanto a la ocupación del suelo con uso agrícola, hay que destacar que bajan en todos los municipios la superficie de cultivo y se incrementa la superficie de bosque y matorral. De hecho, en el periodo analizado (2010-2018), el número de explotaciones agrarias en activo se ha reducido un 18%, esto significa que han desaparecido un gran número de explotaciones pequeñas que ya no son rentables. Por ejemplo, en Sóller, el número de explotaciones agrarias se ha reducido a la mitad, pasando de tener 104 en el año 2010 a 52 en 2018, avisa Asaja. 

En cuanto a las subvenciones, Asaja asegura que las ayudas del Consorci no están dirigidas a las explotaciones agrícolas, sino que se dispersan mayoritariamente entre administraciones públicas y entidades no agrarias. Además, siguen adoleciendo de fuertes cargas burocráticas y son insignificantes -con un máximo de ayuda de 5.000 euros para rehabilitar “marges de pedra en sec” por beneficiario-, “lo que significa que no da ni para 70m2 de pared. Eso es burlarse del administrado”, sentencia Simonet.

En cuanto al anuncio de la elaboración de una Ley de la Serra, Joan Simonet manifiesta que “la Serra ya tiene suficiente legislación sobre ella, no es necesaria más burocracia. Lo que hace falta es buena gestión y facilidades a los propietarios y agricultores para que puedan administrar sus tierras”.

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