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Lletra menuda | Saber encaminar el legado recibido

Estar significa dejar voluntades establecidas y por tanto prolongar la personalidad propia más allá de la existencia humana. Con la determinación de dejar Can Ralet al GOB queda claro el destino que Margaret Patton quería asegurar para la finca de la Vall de Sóller. No dictó testamento precisamente para dar paso a un hotel o un parque temático.

Al aceptar la herencia, la entidad ecologista asume una doble responsabilidad, la de hacer suyo un patrimonio necesitado de adecuación y la de darle el curso adecuado. La gestión de la herencia requiere tacto y respeto, tanto a la voluntad de la testadora como al paisaje y la tierra recibida. Alquilar Can Ralet a una familia afín al GOB y encauzar en ella un campo experimental de cítricos parece responder adecuadamente a las premisas marcadas.

De forma anexa, el testamento de Margaret Patton remite un mensaje claro a la sociedad mallorquina: las instituciones públicas no logran hacerse con el crédito suficiente para ser valedoras del medio natural. El GOB sigue siendo necesario.

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