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Lletra menuda | La fragilidad del equilibrio

El equilibrio resulta difícil de estabilizar y se desmorona con excesiva facilidad. No solo eso, el desajuste se vuelve más propenso en tiempos de resaca de las dificultades, como los actuales. Es en esta coyuntura cuando saltan nuevas dificultades y desencantos. Portocolom, tan encantador por carácter como frágil por presión humana y caprichos administrativos, protagoniza ahora otro encontronazo por desequilibrio. Siempre hay por lo menos una lucha, una reivindicación, abierta en Portocolom.

El alquiler vacacional se ha convertido en el salvavidas de muchas economías domésticas y el fondo de inversión de otras más holgadas. La necesidad de recurrir a él, por parte de quienes pueden hacerlo, se ha vuelto en muchos casos urgente tras la pandemia. Es uno de los grandes recursos cuando la vacunación no está completada y resulta aconsejable un turismo burbuja. Pero el alquiler vacacional no es el único motor económico que necesita ponerse en marcha.

El ayuntamiento de Felanitx, en buena lógica, procura el buen arranque de todos. Dentro de esta política, ha decidido bajar las tasas de obras para incentivar también la construcción. Dado que los intereses generales muchas veces chocan con los particulares y gremiales, aquí es donde se produce el punto de conflicto en Portocolom: la proliferación de obras ahuyenta a los inquilinos turísticos.

Gobernar es también el arte de alcanzar el equilibrio. Los arrendatarios reclaman una ordenanza municipal de ruidos para que la actividad laboral en la construcción, el ocio y el descanso turístico no se enemisten más entre sí. Es uno de los puntos de equilibrio básico que falta por ajustar y estabilizar en el verano de Portocolom. Conviene ponerse manos a la obra para que la posibilidad de derrumbe de la convivencia no sea mayor.

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