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Industria

El Govern incrementa las exigencias ambientales a la fábrica de cemento de Lloseta

La comisión de Medio Ambiente exige a la empresa la aplicación de las mejores técnicas disponibles a nivel europeo para prevenir la contaminación

Vista aérea de uno de los silos de la fábrica de cemento de Lloseta.

Vista aérea de uno de los silos de la fábrica de cemento de Lloseta.

El pleno de la comisión balear de Medio Ambiente ha aprobado este jueves una revisión de la autorización ambiental integrada de la fábrica de cemento de Lloseta, propiedad de la multinacional Cemex, que en la práctica se traducirá en una mayor exigencia a la hora de cumplir los requisitos ambientales propios de la actividad de fabricación de cemento. 

La empresa está obligada, desde el momento en que recibió la autorización ambiental, a aplicar las mejores técnicas disponibles para la fabricación de cemento, cal y óxido de magnesio con el objetivo de prevenir la contaminación durante el proceso de funcionamiento de sus instalaciones, tomando como referencia las decisiones de la comisión europea sobre esta cuestión.

En este sentido, el presidente de la comisión medioambiental, Toni Alorda, ha explicado al finalizar la sesión que con la revisión aprobada la fábrica de cemento de Lloseta «será más inocua» que hasta ahora, a pesar de que, según han explicado los responsables técnicos de Cemex presentes en la sesión de la comisión, la fábrica solo ha abierto los hornos ocho horas y media en total desde que anunció su reactivación, hace ahora tres meses

No obstante, Alorda señala que la comisión de Medio Ambiente «debe aplicar un nivel de exigencia en función de la capacidad de producción de la fábrica y no por lo que produce en un momento determinado, que es poco en la actualidad».

La revisión aprobada por la comisión medioambiental es de obligado cumplimiento por parte de la empresa cementera desde el mismo momento en que se publique en el boletín oficial de la comunidad. 

La aprobación de nuevas exigencias medioambientales quedó paralizada en el momento en que Cemex solicitó al Govern una suspensión de la actividad de la fábrica durante dos años. Antes de que caducara esta autorización, la multinacional comunicó el pasado mes de marzo al ejecutivo autonómico su intención de reactivar la actividad industrial en Lloseta, ya que en caso contrario hubiera perdido el permiso. 

El documento aprobado hoy determina los residuos peligrosos que Cemex puede gestionar en sus instalaciones y la cantidad máxima anual, entre otros factores. También trata de regular las emisiones y las medidas correctoras que debe implementar la empresa para reducirlas, especialmente en lo que se refiere al estado de conservación y las características que deben tener las zonas de almacenaje para evitar la emisión de polvo.

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