El Govern ha entregado este jueves los restos de Miquel Martorell Gelabert a su familia, en un acto privado que ha tenido lugar en el cementerio de Palma. Miquel Martorell, originario de Bunyola, fue fusilado en la antigua carretera de Palma a Portocolom entre los meses de octubre y diciembre de 1936. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Llucmajor y los restos fueron recuperados a raíz de las tareas de exhumación llevadas a cabo en 2019 por la Sociedad Aranzadi dentro del Plan de Actuación de Fosas 2018-2019.

En el acto de entrega han estado presentes el vicepresidente y conseller de Transición Energética, Sectores Productivos y Memoria Democrática, Juan Pedro Yllanes; el secretario autonómico de Sectores Productivos y Memoria Democrática, Jesús Jurado; el director general de Memoria Democrática, Marc Herrera; Maite Blázquez y Maria Antònia Oliver, en representación de la Comisión de Fosas de las Illes Balears y de la asociación Memòria de Mallorca, así como representantes de los ayuntamientos de Bunyola, Llucmajor y Palma y miembros de la Sociedad Aranzadi.

Los restos de Miquel Martorell fueron identificados a principios de 2020 junto con los de otras dos víctimas —Antoni Oliver Jordà, natural de Pollença, y Macià Salvà Coll, del Coll d’en Rebassa. Los tres habían sido asesinados y enterrados en una fosa común en el cementerio de Llucmajor. Para su identificación, fueron esenciales tanto los análisis de ADN como los estudios antropológicos realizados por la Sociedad Aranzadi.

Hoy, sus familiares también han recibido de manos del vicepresidente Yllanes el certificado de reconocimiento como víctima del franquismo a nombre de Miquel Martorell Gelabert, que reconoce «su sufrimiento y la grave injusticia a la cual fue sometido, él y su familia». Es un documento que otorga el Govern en aplicación de la Ley 2/2018, de 13 de abril, de memoria y reconocimiento democráticos de las Illes Balears.

Nacido en Orient (Bunyola) el 3 de julio de 1901, Miquel Martorell murió asesinado a la edad de 35 años. Era hijo de jornaleros y carboneros. El cadáver apareció el 3 de diciembre de 1936 junto a la cuneta de la carretera de Palma a Portocolom, en Llucmajor, con múltiples heridas de bala, con las manos atadas a la espalda y sobre un charco de sangre, tal y como recoge la historiadora Bàrbara Suau en la comunicación realizada sobre Miquel Martorell Gelabert en las V Jornadas de Estudios Locales de Bunyola. El cadáver fue enterrado sin identificar. Su esposa reconoció la ropa y las pertenencias una semana después de que fuera enterrado en el cementerio de Llucmajor. Tenía un hijo de dos años.