165 kilómetros de plástico biodegradable

Diecinueve productores han sustituido de sus huertos el plástico convencional por uno ecológico

El plástico convencional se ha sustituido por biofilm biodegradable.

El plástico convencional se ha sustituido por biofilm biodegradable. / redacción. manacor

Redacción

Un total de 165 kilómetros más de plástico degradable cruza el campo mallorquín. Una apuesta firme por la agricultura ecológica a la que se han sumado este año diecinueve productores de la isla, sustituyendo el plástico de acolchado convencional por plástico biodegradable.

Se trata de un material que se usa tradicionalmente en agricultura para evitar la competencia entre el cultivo hortícola y la vegetación espontánea, lo que protege el suelo y lo calienta. La acción tendrá un impacto positivo sobre del medio ambiente porque no dejará residuos y se ahorran recursos naturales en su fabricación, además de fomentar el cultivo profesional de hortaliza en gestión eco.

La transformación ha sido posible, por tercer año consecutivo, gracias al acuerdo entre la Associació de la Producció Agrària Ecològica de Mallorca (APAEMA) y Mallorca Preservation Fundation (MAPF), las cuales firmaron un convenio de colaboración el 2019. APAEMA ha coordinado la compra conjunta de plástico biodegradable para sus socios y MAPF ha asumido un porcentaje del sobrecoste que tiene este plástico respecto del convencional. Sin esta acción, el uso de este material no contaminante es menos rentable debido al sobrecoste que tiene comparado con el plástico convencional, más barato. Por ello, destacan desde APAEMA, esta campaña es fundamental para los campesinos ecológicos, acostumbrados a disponer de materiales menos competitivos que los utilizados por la horticultura convencional.

Así, este año, un total de diecinueve fincas eco de huerta se han beneficiado de la ayuda y en total se han evitado más de 165 kilómetros de plástico, sustituido por 2.360 kg de biofilm biodegradable, sin transgénicos.

Según explica APAEMA, el nuevo plástico está fabricado con materias primas naturales compostables y se disuelve en la tierra en menos de un año. Tiene las mismas prestaciones que el plástico convencional y haciendo uso de este se evita la generación del equivalente en residuos plásticos, que tardan centenares de años para degradarse y que en demasiados casos se abandonan a la misma finca, lo que «remite a una agricultura nociva y lamentable».