Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La nueva residencia para dependientes de Pòrtol abrirá este año

El inmueble ocupa una extensión de 5.400 metros cuadrados y está ubicado en un entorno arbolado

La residencia está ubicada en un entorno arbolado. Miquel Bosch

La residencia para personas dependientes de Marratxí, que se ha construido en Pòrtol en un solar cedido por el consistorio al IMAS y cuyos primeros pasos se iniciaron en el año 2017 con la adjudicación al proyecto Domus, presentado por los arquitectos Santiago Vives, Adrià Clapes y Tomás Montis, puede entrar en funcionamiento antes de finales de este año. Ya ha salido a licitación el equipamiento de la residencia por un importe superior a los 900.000 euros.

El jurado destacó el «equilibrio entre funcionalidad y diseño» y el que era alcalde en el año 2017, Joan Francesc Canyelles, en el acto de presentación del proyecto apuntó que el edificio «respeta y aprovecha una ubicación elegida especialmente por su entorno agradable».

La residencia que se ha construido ocupa una extensión de 5.400 metros cuadrados y está situada en la calle Mallorca, en sus confluencias con las calles Josep Verd y Costa i Llobera. La parte posterior tiene salida al bosquecillo donde se ubica la cueva de enterramiento prehistórica y tiene vistas a las instalaciones deportivas municipales de Son Caulelles. La entrada principal será por la calle Mallorca y la de servicios por la de Josep Verd.

La parte posterior de la residencia tendrá una salida al bosquecillo que alberga una cueva prehistórica

decoration

El edificio consta de dos plantas, la primera dedicada a habitaciones y salas comunes y la segunda a habitaciones. Hay un semisótano donde se ubicarán los servicios de cocina, entre otros.

La residencia tiene un total de 100 habitaciones, 80 individuales y 10 dobles, mientras que las diez restantes serán para las enfermeras. El edificio está dividido en cinco módulos y en cada uno de ellos hay 16 habitaciones individuales, dos dobles y una de enfermería. A pesar de ser un único edificio, cada módulo puede tener su vida propia.

Cada módulo puede albergar a 20 residentes y una enfermera, la cual tendrá un lugar privilegiado ya que delante de su habitación contará con una pequeña recepción para los usuarios del módulo y para su propio trabajo, desde donde puede observar los pasillos y controlar si hay alguna incidencia entre los residentes.

Los arquitectos que ganaron el concurso para el diseño del equipamiento sociosanitario.

Otra de las ventajas de estos módulos es que en caso de una alarma, pueden quedar separados del resto de la residencia. Si se diera un caso de covid el módulo podría quedar clausurado para los enfermos y el resto de la residencia continuaría con normalidad su vida diaria.

A pesar de existir un comedor común, en cada módulo se habilitará una sala comunitaria para los residentes, que incluso podrán efectuar sus comidas en esta sala sin necesidad de trasladarse al comedor. Igualmente cada módulo tiene su patio interior cerrado de cristales.

Tanto las zonas comunes como las habitaciones tienen luz solar desde que sale hasta que se pone el sol, ya que los ventanales del edificio van desde el techo hasta el suelo de la habitación o sala. Incluso las escaleras que comunican la planta baja y el piso no necesitan luz eléctrica dada la orientación de las mismas. Tanto es así que al subir las escaleras se pueden ver perfectamente las viviendas de Pòrtol o uno de los pinares que circundan el edificio.

Alrededor de la residencia se ha hecho un paseo ajardinado que da la vuelta a la misma, teniendo cada módulo su propia salida a este paseo desde la sala común de cada sector.

Además, el consorcio sanitario de Balears dependiente de la conselleria de Asuntos Sociales y Deportes adecuará el pinar donde está ubicada la cueva prehistórica, en el cual se habilitará un paseo paralelo al edificio de la residencia y se allanará todo el pinar para que sea una zona de recreo para residentes y vecinos.

Compartir el artículo

stats