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Diario de Mallorca

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MODELO URBANO

La part forana a la conquista del peatón

Consistorios como Manacor, Pollença o Binissalem han puesto en marcha un plan urbanístico sostenible en el que se pone freno a la libre circulación de los vehículos para dar protagonismo a los viandantes

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A la conquista del peatón

Peatonalizar el casco urbano de una localidad parece haberse puesto de moda. Una tendencia que se ha extendido por todo el territorio nacional y que ya se ha instaurado en Mallorca. Manacor, Pollença, Binissalem, Llucmajor o Felanitx son algunos de los municipios que luchan para que la vía pública sea devuelta a los ciudadanos, ahora invadida por los vehículos. «Las personas son las protagonistas, no los coches», sostiene el primer edil llucmajorer, Éric Jareño.

 Para recuperar lo que un día fue de los peatones, desde los consistorios han tomado como referencia el modelo de algunos países nórdicos y han puesto en marcha un plan urbanístico sostenible en el que se pone freno a la libre circulación de los vehículos para dar protagonismo a los viandantes. Hablamos de medidas como el cierre de calles (tanto  parcial como total), ampliación de aceras, plantación de vegetación así como la reducción de la velocidad de los vehículos en las zonas que sí está permitido que transiten. Unas medidas que van encaminadas a «humanizar a la sociedad» y a ser más respetuosos con el medio ambiente.

«Allí donde hay gente en la calle hay comunicación y sociabilización», asegura el regidor de Movilidad en el ayuntamiento de Manacor, Sebastià Llodrà. Un aspecto que, según corrobora el alcalde de Binissalem, Víctor Martí, se ha ido perdiendo con la inclusión de los vehículos en las calles. Ambos defienden que la peatonalización potencia las relaciones entre los vecinos, y por tanto, «fa poble».

En este sentido, Martí rememora cuando era pequeño y se recorría todo el pueblo en bicicleta. Los corrillos de vecinos hablando estaban a la orden del día. En la actualidad, esa imagen es más difícil de ver. Proyectos como estos -dicen- van encaminados a recuperar esa esencia de los pueblos.

Además, «nuestras localidades no están preparadas para tener esta convivencia [entre peatones y vehículos]», señala Martí. Tanto en Manacor como en Binissalem la ratio de coches por habitantes es muy alta. Por ello, el aspecto medioambiental juega un papel fundamental sobre estos proyectos. Y es que hay una necesidad imperiosa de poner coto al cambio climático. «Con medidas locales conseguimos contribuir a mitigar el cambio climático», apunta Llodrà, quien recuerda que el vehículo «no nos hace falta en un pueblo» donde las distancias máximas son de unos diez minutos caminando como en Manacor o unos veinte en el caso de recorrer Binissalem de punta a punta.

«Planteamos un modelo de construcción de los años 80, cuando en el siglo XXI lo que necesitamos es mitigar el cambio climático con zonas arboladas», remarca el regidor manacorí. El alcalde de Binissalem añade que el medio ambiente debe cuidarse porque «solo tenemos uno». En este sentido, Martí ahonda en que ahora la sociedad se ha dado cuenta de que «el crecimiento especulativo no es el correcto, sino que se debe crecer bien y de manera sólida».

Y otro de los puntos clave de estas medidas son la protección del patrimonio. Así lo afirma el primer edil de Pollença, Tomeu Cifre: «Nos interesa que la gente tenga más espacio, además de preservar el interés etnológico y patrimonial de estas zonas».

Ampliación de las zonas peatonales

En Pollença, en concreto, el plan que hay sobre la mesa, con un presupuesto de dos millones de euros, es la ampliación de las zonas peatonales en el centro histórico de la localidad (como las calles Colón, Mercat, Munar, entre otras, ubicadas en los alrededores de la plaça Major). Un proyecto que arrancó, como en Manacor, con el Plan Mirall en 1997 (puesto en marcha por el Ejecutivo autonómico), y que se ha ido extendiendo a lo largo de los años.

En Manacor, por ejemplo, entre las últimas actuaciones llevadas a cabo por el Consistorio está la de «ordenar» lo que había hecho, implantando la Zona de Prioridad para Residentes (ZPR) en 67 calles, lo que supone nueve kilómetros de vial.

Asimismo, en Llucmajor, se sigue la línea de estos últimos, ampliando las zonas de peatonalización que comenzaron en el año 2009. En particular, la ejecución se llevará a cabo en la plaça Major de s’Arenal, y está previsto que también se amplíe la peatonalización a la plaça Santa Catalina Tomàs, en Llucmajor.

Felanitx es otra de las localidades que continúan ampliando el plan de peatonalización de la localidad. Desde el Consistorio aseguran que el objetivo es que antes de que acabe este mandato la plaça de s’Arraval pueda ser peatonalizada y se junte con la calle Major. Lo que aún queda por definir es cómo se hará, si se seguirá el modelo de Manacor, por ejemplo, con la circulación solo para autorizados o el cierre total (poco probable por la afluencia de vecinos que transitan por esta zona con sus vehículos».

En cuanto a Binissalem, el nuevo plan intentará solventar el gran problema de movilidad que sufre la localidad con medidas sostenibles, como la peatonalización de algunas calles o el cambio de circulación a un solo sentido de otras.

El reto del parking

Todos los ayuntamientos expuestos anteriormente coinciden en una reivindicación: desde el Consell deben facilitarles la construcción de aparcamientos. La solución pasaría, según comentan, por la utilización del suelo rústico para este fin, ya que disponer de suelo urbano «es muy complicado».

Y es que si una cosa tienen clara estas autoridades es que para poner en marcha su proyecto primero deben contar con un plan b para ‘colocar’ todos los vehículos. Una medida que también pasa por mejorar los servicios del transporte público. Porque en su ideario, todos los peatones caminan tranquilamente por la localidad, mientras se paran a charlar con los vecinos y los pequeños juegan sin el peligro de que puedan ser atropellados.

Una idea que cuenta con escépticos, entre ellos algunos comerciantes: «Creer que si los vehículos no pasan por el negocio no se ve es un pensamiento de los años 80. Nosotros creemos que no es así», destaca el regidor manacorí. Según Llodrà, se ha demostrado que en ciudades como Barcelona con la peatonalización los comercios venden un 30% más. Un pensamiento que comparten el resto de alcaldes, quienes pretenden fomentar el comercio local. El objetivo último es que todos los elementos confluyan, aunque siempre dando protagonismo a los grandes olvidados durante el boom de la construcción: los peatones, aquellos a los que ahora quieren volver a conquistar.

Aumentan las peticiones de ayudas al Consell de Mallorca

Las pretensiones de los ayuntamientos por devolver a los ciudadanos la vía pública se han traducido en un aumento de solicitudes de ayudas al Consell de Mallorca. Así, entre 2020 y 2021, la institución insular ha otorgado 14 subvenciones para llevar a cabo el Plan de Movilidad de la localidad. Unas solicitudes a las que hay que sumar las de proyectos de menor calibre y de competencia municipal, como la adaptación de aceras o la mejora de la accesibilidad a los núcleos urbanos. Es el caso de Bunyola, con la adecuación de la accesibilidad de las aceras y los pasos para los viandantes, o Santa Eugènia con mejora de la accesibilidad a la calle Ramon Llull.

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