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Lletra menuda | El consenso necesita valentes dones

La que tuvieron que librar en mayo de 1561 en Can Tamany no habrá sido la única batalla a la que han estado expuestas las Valentes Dones. La memoria y la gesta de las hermanas Casasnovas también son víctimas de la pandemia en una cepa de la covid-19 que no puede admitir más vacunas que una primera dosis de diálogo y una segunda de confirmación del consenso imprescindible.

Por una parte, la tradición no puede exponerse al deterioro de tantos contagios incontrolados y por otra, la fiesta incapaz de adaptarse, y si no queda más remedio aletargarse, sobre la realidad que le afecta no es merecedora de tal condición, así que ya saben a qué atenerse los sollerics. Que lo que no pudieron los piratas de hace cinco siglos tampoco lo puedan los desencuentros actuales.

Este año no habrá ni puede haber Firó en Sóller. Sin embargo, el Ayuntamiento tiene intención de proclamar las Valentes Dones, cuyas candidatas ya están designadas, y celebrar el pregón. Los colectivos de moros y payeses se oponen a ello porque consideran que la elección, en tales condiciones, carece de sentido.

Aquí no queda más remedio que todas las partes implicadas acaben ejerciendo un poco de valenta dona en defensa del patrimonio, la tradición y la singularidad de Sóller. Lo más consecuente es que la fiesta adquiera este año el formato acorde con circunstancias que impidan la necesidad de valentes dones sanitarias para corsarios de la irresponsabilidad.

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