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Joan Sitges: «Hay que bajar la institución a la realidad de hoy sin tocar su alma»

«Antoni Maria Alcover fue un hombre avanzado a su tiempo. En su vertiente lingüística y tradicional, se le puede considerar un recopilador»

El periodista Joan Sitges abre una nueva etapa profesional como gerente de la Institució Pública Antoni Maria Alcover.

El periodista Joan Sitges abre una nueva etapa profesional como gerente de la Institució Pública Antoni Maria Alcover. Sebastià Sansó

El periodista Joan Sitges Febrer (Manacor, 1983) es el nuevo gerente de la Institució Pública Antoni Maria Alcover, todo un referente lingüístico y cultural de la ciudad. 

Aterriza tras meses complicados sin una dirección clara...

La Institució ha permanecido cerrada pero no por falta de una gerencia efectiva, sino por los motivos sanitarios que han afectado a todos los estamentos. Es decir que la actividad, aunque hubiera habido una figura al mando, habría sido mínima, ya que es verdad que contamos con un patio, pero que tampoco permite una gran capacidad y un espacio cubierto, abajo, que es muy bonito pero que no cuenta con ventilación. Hubiera sido muy complicado de todas formas.

¿Todo será como antes?

Nunca ha dejado de funcionar, aunque fuera de otra forma. Seguimos con nuestra labor para dar a conocer el legado de Mossèn Alcover y con actividades para escuelas y con visitas guiadas al espacio museográfico si se solicitan. Estamos trabajando para intentar organizar un calendario que sea estable dentro de la viabilidad del momento, con nuevas propuestas y actividades culturales. Queremos que acabe consolidándose como un centro de creación de conocimiento.

¿Cómo se logra?

La figura de Antoni Maria Alcover es totalmente poliédrica, por lo tanto una de las cosas que tenemos en mente es la creación de ayudas para las disciplinas en las que trabajó y que para el gran público son más desconocidas, como la arquitectura, el periodismo, la novela… Ayudas para creadores e investigadores que pongan todo ello en valor. Incluso se podría hablar de búsqueda urbanística, por ejemplo. Con estancias en Manacor llegado el caso.

¿Por qué este museo sigue siendo tan poco visitado por el público en general? 

Porque creo que ir a visitar un museo dedicado a la vida y obra de Alcover quizá todavía imponga a determinadas personas, pero creo que es un museo infravalorado que tiene mucho que ofrecer para aprender y pasar un tiempo muy entretenido. Creo que es necesario y es nuestro objetivo, crear a corto plazo un horario estable que no se ha podido conseguir hasta ahora por las limitaciones de personal. Es cierto que el museo es conocido por los escolares y por la visitas concertadas, pero hay que abrirlo más en todos los sentidos. Atraer a la gente que compre los sábados en la plaça de sus Verdures para que pueda venir a talleres, actividades o rondalles relacionadas con este magnífico espacio, para que los más jóvenes y las familias se lo pasen bien y acaben amándolo.

¿Ahora que habla de Rondalles, la maratón anual ha quedado ya anticuada?

No lo creo. Tal vez debamos reflexionar sobre el formato, pero ha servido para que muchas generaciones conocieran las historias populares recopiladas por el Canonge de Santa Cirga y que eso ha ayudado muchísimo a abrir la institución, con la colaboración de muchas personas famosas y reconocidas que durante años han ido pasando para explicar su rondalla favorita.

¿Quién fue Antoni Maria Alcover?

Fue un hijo de campesinos, que como los que trabajaron el campo en el siglo XIX en Balears fue un hombre de trabajo incansable que fue capaz de entender todo aquello que se acababa, las tradiciones y la herencia oral, las narraciones… Por eso decidió recorrer toda Mallorca y el territorio de habla catalana para recopilar un corpus de conocimiento que, si no hubiera sido por él, nos hubiera llegado en una proporción mucho más pequeña. Fue un hombre avanzado a su tiempo que también por ejemplo, viajó mucho por Europa y mantuvo un contacto epistolar con folcloristas de otras escuelas europeas. Un inciso, acaba de estrenarse la obra de teatro Formiguetes sobre la figura de Madò Calona, una mujer ciega de Son Servera que fue quien más historias populares le contó a Alcover para sus Rondalles. En definitiva se le puede considerar, en su vertiente lingüística y tradicional, como un recopilador, que contó con un ejército de gente trabajando con él, en el que las mujeres tuvieron un papel importantísimo.

¿Cree que su figura es lo suficientemente conocida?

La suya sí, la de la institución, fuera de Manacor, no tanto. Y por ahí es por donde debemos ir, a facilitar su llegada a los demás pueblos de Mallorca.

Ahora que vamos perdiendo los últimos testimonios del campo mallorquín del siglo XX, ¿ la figura del recopilador y sistematizador se ha perdido?

No lo creo. Hay mucha gente que está recopilando y recuperando toda esa cultura y tradiciones para que quede constancia. Además existe toda una red de casas museo que ayudan y con las que debemos estrechar relaciones en el campo de la cultura popular, la glosa y el cançoner. Tal vez lo que falte sea una sistematización.

Tradicionalmente se han organizado actividades para niños y para adultos, ¿qué pasa entre medias?

Es una buena pregunta, porque es cierto que creo que faltan iniciativas que cubran esa franja de edad de los primeros años de madurez, por así decirlo. Ese es otro de los retos que me planteo, el de abrir la institución también a través de las redes sociales, que sea mucho más visible para, una vez logrado eso, organizar contenidos que sean de su interés. De todas formas creo que el abanico de actos está cada vez más pensado para abrir ese abanico. Creo que hay que ‘bajar’ definitivamente a la realidad de nuestra sociedad sin tocar el alma de la Institució Pública y las cosas que se han hecho bien.

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