Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Lletra menuda | Servicio y gestión antes que negocio

Paso a paso, el actual consistorio de Manacor se muestra firme y constante en su convicción de aplicar nuevos conceptos y modos a la gestión municipal. Los cambios, vestidos ahora de una cierta delicadeza y actitud de respeto al medio natural, llegan a las playas. Manacor es municipio de vasto litoral con nueve arenales equipados para el servicio público. Es importante saber explicar las cosas. No solo eso, también el porqué se hacen de una forma determinada y no de otra. La coalición manacorina juega esta baza. Llama la atención el modo con que se saca rédito al vuelco que se da a la gestión de las playas, precisamente ahora, en tiempos de dificultad convulsa a cargo de la covid-19. El Ayuntamiento se permite el lujo de salirse con la suya y hacer ver que procura y contenta a todos. Son unas prácticas amables para pasar de la explotación al servicio vía transferencia de la gestión de playas a la SAM, la empresa municipal de servicios. Usa criterios medioambientales y sanitarios reduciendo a la mitad el número de hamacas y sombrillas y aún con un mensaje de complacencia para los hoteleros: les hace el favor de cuidarles las playas a partir de este año en el que no hay pujas para su explotación. Con tan pocos turistas y vacunación retrasada, no hay perspectiva de negocio. Momento idóneo por tanto para el vuelco pretendido con el añadido de 19 puestos de trabajo creados y una SAM que ya se promociona mostrándose capaz de someterse a la prueba del algodón de las playas. Hasta el tiruril·lo camanegra puede estar tranquilo porque el Ayuntamiento sabe que anida sobre los restos de posidonia. Los arenales pasan a limpiarse a mano y a someterse a un meticuloso plan de desinfección. Las máquinas ya no son bien vistas sobre la playa. Pronto podremos comprobar si la presión humana resulta compatible con tanta buena intención.

Compartir el artículo

stats