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Vacunando a pie en Sóller

El antídoto contra el coronavirus se lleva en una pequeña nevera portátil junto a los utensilios necesarios para poner la inyección

Dos sanitarios de Sóller haciendo ayer su ruta a pie para vacunar contra el coronavirus.

Dos sanitarios de Sóller haciendo ayer su ruta a pie para vacunar contra el coronavirus.

¿Quién dijo que poner la vacuna contra el coronavirus era tarea fácil? Los sanitarios que se dedican a esta labor lo saben bien y sus piernas, más.

En Sóller, el personal del centro de salud se está pateando estos días las calles del municipio con el fin de hacer llegar el antídoto a los grandes dependientes, a quienes va dirigida la vacuna que estos días se está suministrando en las islas. Pero a diferencia de lo que se pueda pensar, hacer llegar el antídoto tiene sus complicaciones, más aún en la Part Forana donde la dispersión de las viviendas es un hecho muy habitual.

El problema con el que se encuentran los sanitarios es que no pueden hacer la ruta de vacunación a bordo de un vehículo, como sería lo normal en otro tipo de campañas. La inestabilidad de los componentes de la vacuna ideada por la farmacéutica Pfizer hace imposible que los sanitarios puedan transportarla en el PAC-móvil o cualquier otro vehículo que tengan a su disposición. De hacerlo podría malograrse y no daría los efectos esperados de tan ansiada vacuna.

La sensibilidad del líquido que hay en los inyectables ha obligado a los sanitarios a tener que estructurar su trabajo de forma un tanto distinta a la habitual. El motivo: hay que ir a pie a casa del paciente para inyectarle la vacuna.

Por este motivo, cuando en Sóller llegan vacunas, los sanitarios adscritos a su dispensación tienen que prepararse una ruta a pie para hacer el recorrido casa por casa y evitar perder tiempo y hacer rodeos innecesarios andando.

Tan pronto las dosis están preparadas para su suministro, se guardan en una pequeña nevera para que conserven todas sus propiedades. En otra bolsa los sanitarios guardan el resto de utensilios que necesitarán para dispensar la vacuna. Y cuando el material está a punto, la pareja de sanitarios sale del centro de salud para ir a casa de los mayores que estos días están recibiendo la dosis que permitirán protegerlos contra el virus.

A modo de ejemplo, ayer llegaron a Sóller cuatro vacunas, por lo que el personal que tiene la responsabilidad de suministrarlas se trazó un recorrido para llegar a cuatro puntos distintos del municipio para hacerlas llegar a los grandes dependientes. En el municipio de la vall hay más de 90 personas en situación de gran dependencia, lo que permite hacerse una idea de los kilómetros que tendrán que andar los sanitarios para que la vacuna llegue a buen fin.

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