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Lletra menuda | Permanece el impacto de la barbarie

La segunda fase de excavaciones en el cementerio de Porreres no ha obtenido todos los hallazgos perseguidos pero, probablemente, más de los esperados. Mejor si no hubieran dado con ningún resto de represaliados, por inexistentes, pero la realidad es mucho más dramática y espeluznante. La crudeza de las imágenes y la profesionalidad del equipo Aranzadi hablan, más bien gritan, por sí solas. Se han recuperado ahora restos de 44 víctimas que se suman a los de los 49 de noviembre de 2016. Los detalles de los hallazgos no dejan de impactar. Imposible habituarse al testimonio y confirmación de tanta inhumanidad o convertirla en rutina. El exceso de tiempo pasado hasta la reparación actual no amortigua los desgarros. Puede vestirlos de serenidad y resignación, eso sí, pero no de olvido y lamento.

Son los elementos que abocan a crear el espacio de la memoria para honrar la dignidad de los represaliados. También a cultivar el respeto a la diversidad.

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