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Hope Mallorca, la esperanza convertida en voluntariado

La entidad impulsada por tres alemanas afincadas en la isla suma 143 voluntarios, atiende a 2.741 personas y reparte 28 toneladas de alimentos y productos básicos al mes

El voluntariado prepara las cajas de comida para distribuir entre los usuarios.

El voluntariado prepara las cajas de comida para distribuir entre los usuarios.

La esperanza convertida en voluntariado. Hope Mallorca es una entidad sin ánimo de lucro que nació en el corazón de Santanyí en mayo del año pasado. Heimke Mansfeld, Jasmin Nordiek y Sonja Willner son sus fundadoras, tres almas que emprendieron esta acción solidaria durante el primer estado de alarma para aportar su granito de arena ante la «triste realidad» que dejaba la crisis provocada por la covid-19: muchas familias al borde de la pobreza. Así, estas tres alemanas afincadas en la isla no lo dudaron ni un segundo. Debían poner toda la logística en marcha para devolver a la isla «todo lo que la isla les ha aportado a ellas». Y menuda logística porque de aquel 13 de mayo que se estrenaron en Santanyí han ido creciendo y la red de Hope Mallorca ya está presente en seis municipios mallorquines con la intención de crecer. Además de Santanyí, tienen puntos de distribución o «estaciones de comida» en s’Illot, Portocolom o Pollença. Llucmajor y Can Picafort son las recientes incorporaciones. Ahora buscan «urgentemente» local en Alcúdia ya que tienen un voluntario para «apadrinar» la estación.

Humildad, gratitud, ayuda, solidaridad y una enorme logística son las claves de Hope Mallorca que reparte esperanza en forma de alimentos y productos básicos a 2.741 personas. Su red de voluntarios suma 143 personas que reparten 28 toneladas de alimentos al mes. Cualquier donación es esencial, desde un pan de un vecino a un camión lleno de alimentos.

Estación de Portocolom. | HOPE MALLORCA

Heimke Mansfeld explica que los equipos (en cada estación hay un grupo «burbuja» encargado de suministrar las cajas de productos) llevan el registro de las familias que acuden a los locales. Solo pueden ir una vez a la semana. También reciben donaciones del Banco de Alimentos y de Comida para todos Lions Club Palma. Además, los agricultores son otros de sus aliados. Así, esta peluquera afincada en la isla desde hace 20 años detalla que, por ejemplo, Maties Adrover de Terracor les dona las verduras que no puede vender o que Fet a Sóller les ha proporcionado limones y naranjas en grandes cantidades. «Es una gran ayuda». «En los locales, parece que estás en un supermercado», compara. Y es que las donaciones traspasan fronteras. Desde Alemania llegan palets de alimentos.

Los puntos de distribución de Hope Mallorca están en locales de lo más diverso: desde una tienda de ropa a un souvenir o una pizzería, negocios que con la llegada de la tan ansiada temporada turística volverán (cruzan los dedos) a levantar sus barreras. Por ello, Mansfeld no duda en hacer una llamada a nuevos colaboradores que puedan ofrecer un lugar que funcione como «una estación de comida». «Sería genial contar con la colaboración de los Servicios Sociales de los Ayuntamientos», determina. Y es que las cifras hablan por sí solas. El lunes en s’Illot ayudaron a 460 personas y el primer día que entró en funcionamiento el punto de distribución de Can Picafort (la semana pasada) acudieron 56 familias.

Ahora quieren dar un paso más. Buscan educadores sociales voluntarios que puedan redactar un informe de cada familia para poder acceder al Programa del Fondo Europeo de Recepción de Alimentos de 2021. Y es que la filosofía de Hope Mallorca es que «todos juntos saldremos de esta crisis».

El voluntariado prepara las cajas de comida para distribuir entre los usuarios.

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