¿Cuánta gente puede pasar en un día por uno de los trece faros existentes en la isla de Mallorca? ¿Son los faros un punto de interés turístico habitual? Estas preguntas podrán ser contestadas en breve de forma automática gracias al sistema que Ports de Balears está instalando en los faros de la isla y también en el de sa Dragonera. Se trata de un método de conteo de captura de datos de afluencia de visitantes, una herramienta que pronto permitirá disponer de datos de ocupación y calibrar la tendencia de uso de estas instalaciones. En la actualidad ya se ha iniciado la instalación de cámaras y, según Ports de Balears, «se prevé que en breve toda la red esté en funcionamiento».

El proyecto forma parte de la iniciativa Smart Island Mallorca, promovida por el Consell de Mallorca y la entidad pública empresarial Red.es, que tiene el objetivo de captar datos de afluencia de visitantes en determinados puntos de interés turístico y cultural. Según explica la entidad portuaria, los datos de ocupación se extraerán de cámaras y sensores que «tienen en cuenta las condiciones ambientales externas y su utilización en exterior». 

Además de los faros, esta iniciativa también se extenderá a otros puntos de interés cultural como diferentes yacimientos arqueológicos. También está previsto instalar este sistema en la finca pública de Raixa (Bunyola).

Mediante un programa de análisis de video se proporcionan datos sobre la afluencia de visitantes y también se detectan posibles intrusos en la zona vigilada. «La cámara no proporciona imágenes en tiempo real, ni secuencias de video, cumpliendo de esta forma con la ley de protección de datos», precisa Ports de Balears.

Según la citada institución pública, «la herramienta tiene importantes funcionalidades». Los usuarios autorizados podrán monitorizar en tiempo real el volumen de personas que están visitando un faro en un momento determinado. Asimismo, también se podrán descargar informes y gráficos.

Los faros seleccionados para esta iniciativa están incluidos en el proyecto Eurolight, un proyecto turístico transnacional que destaca por su innovación y que conecta cuatro territorios costeros del continente europeo (Balears, Sicília, Bretaña y el sur de Escocia) a través de sus faros y mediante una aplicación móvil.