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Lletra menuda

Lletra menuda | El problema de las actuaciones aisladas

Amedida que se van proyectando y creando parques fotovoltaicos en Mallorca aflora, cada vez con mayor frecuencia, una disyuntiva difícil de resolver desde el equilibrio. Por una parte se ve la idoneidad de su explotación en una isla agraciada por el sol, pero, por otra, se teme y rechaza su impacto visual y una extensión que suele ser abundante. Ahora le toca a Marratxí vivir este dilema en terreno propio. AENA tiene en exposición pública el proyecto de complejo fotovoltaico en Son Bonet y lo primero que ven los vecinos de Es Pont d’Inca y Es Pla de na Tesa es la invasión de un terreno que han usado como propio durante décadas y en un lugar en el que ya no queda mayor espacio para oxigenarse y entregarse al ocio colectivo. Por eso mismo la oferta de AENA, consistente en la cesión de un solar junto al primer parque, les sabe a poco. El Ayuntamiento, y no digamos los ecologistas, también están en contra. La oposición es tal que hasta el consistorio pudo convertir en declaración institucional una moción de rechazo respaldada por todos los grupos políticos. Sigue la presión. Incluso es posible que se fuerce la comparecencia de algún máximo responsable de AENA en el Senado. Es una lucha desigual y ahora muy localizada en Son Bonet pero que, aparte de esta problemática particular, viene a exponer, una vez más, las dificultades de hacer las cosas –infraestructuras públicas– de manera aislada, individual y casi a golpe de necesidad urgente. El urbanismo, la distribución de terreno y la dotación de servicios no se caracteriza en Mallorca por la coordinación, la previsión y la lealtad institucional. Por eso ocurren cosas como las del parque fotovoltaico de Son Bonet. Todo hace pensar que la instalación de estos generadores de energía seguirá por la vía de la controversia.

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