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Joan Estades de Montcaire Bisbal: «La vida es como un teatro y cada uno juega el papel que le toca»

La casualidad hizo que en un pub de Palma conociera a alguien que lo presentó al programa de Javier Sardà, lo que le hizo saltar a la fama no sin críticas por el papel que interpretó

Joan Estades de Montcaire en la finca de Son Escanyelles, en Valldemossa, donde reside.

Joan Estades de Montcaire en la finca de Son Escanyelles, en Valldemossa, donde reside.

A sus 81 años de edad vive plácidamente en la finca de Son Escanyelles de Valldemossa, rodeado de naturaleza y animales. Joan Estades de Montcaire i Bisbal es toda una institución en Fornalutx, el pueblo que le vio crecer y donde se formó como persona. En esta entrevista hace un repaso a su trayectoria personal, a su pasado y a los temas de hoy sin dejar de lado sus bolos en un programa de televisión que le llevó a la notoriedad nacional a través de Javier Cárdenas.

¿Qué le evoca el municipio de Fornalutx?

Es el pueblo de mis antepasados, los Estades de Montcaire, los de Can Nyirvi, Sa Cabana o Cas Bufón. Me considero auténticamente de Fornalutx aunque hoy en día si uno no tiene dinero parece que no es nadie...

¿Qué recuerdos tiene de su infancia ‘fornalutxenca’?

Recuerdo cuando tenía 8 años llegué a Fornalutx por primera vez. Nací en Francia, hijo de padres ya mayores. La Guerra Civil y después la Segunda Guerra Mundial propiciaron un cierre de fronteras y por eso mis padres no pudieron regresar a su Fornalutx natal al cabo de trece años y por entonces yo había nacido. Recuerdo la muerte de mi padrino el 29 de julio de 1948, del rector Gancho o de mi partida a Francia donde viví cinco años más. Volví a Fornalutx definitivamente en 1953 donde nos establecimos como unos vecinos más. 

¿Cómo ha cambiado su pueblo desde entonces?

Ha cambiado radicalmente, sobre todo por la emigración que ha ido llegando en estos años. La gente del pueblo, la de toda la vida, no ha cambiado tanto pero lastimosamente va desapareciendo. He de decir que en los últimos veinte años he ido muy poco por allí. A raíz de una depresión que sufrí, partí de Fornalutx y me instalé en Palma y ahora actualmente en Valldemossa. De ahí que vaya poco por Fornalutx.

¿Qué echa de menos a su pueblo?

Acaso le falta un poco de espíritu de solidaridad y hermandad entre sus vecinos. 

Usted es un ferviente usuario de las redes sociales...

Sí. Hay gente que me critica, pero yo voy a lo mío. Digo mi opinión sobre los temas que me interesan y si gusta bien, y si no, no hay problema. Yo respeto los demás y me gusta que me respeten. Si me quitaran el escribir el Joan Estades de Montcaire terminaría en dos días. Que nadie se engañe.

«No pretendo ni ningún título nobiliario ni nada, pero sí reivindicar que desciendo de una familia muy antigua»

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¿Qué le atrae de este mundo?

Lo más positivo que tiene es la facilidad que te da a la hora de comunicarte y de informarte, más rápido que la prensa escrita tradicional. Uno publica su opinión y ya. Aunque no está mal admitir que muchos todavía vivimos en aquella cultura ya un tanto vieja de que si no lo ves escrito sobre el papel periódico no tiene importancia. Yo me he adaptado a los nuevos tiempos y soy usuario habitual de las redes sociales.

Qué lección podemos sacar de la pandemia?

Como mínimo deberíamos aprender a tocar más con los pies en el suelo y no creer que todo era de color de rosa. Tenemos que ser más realistas y un país como España, que tenía un nivel de vida tan bueno gracias al turismo, ahora apenas puede subsistir. Parece que los que gobiernan están destruyendo aquella clase media que tanto costó crear durante las décadas pasadas. Desde mi punto de vista creo que iremos dando un paso adelante y otro atrás, y así sucesivamente.

Usted ha sido objeto de críticas a raíz de su aparición en un programa de televisión. ¿Qué les diría a esta gente?

Les diría que hagan las cuentas en su casa. Detrás de todo esto hay mucha hipocresía. Tengo que reconocer que no me hizo ningún favor participar en Crónicas marcianas porque me presentaron como un personaje estrambótico. Pero fue una experiencia como otra y la gente me vio como un actor. Un coge un papel y lo interpreta y ya, y no se ha de buscar ningún otro motivo. 

¿Qué echa en falta en su vida?

A mí me hubiera gustado formar una familia y vivir acompañado, pero no tuve ni suerte ni ayuda. Incluso una vez me compararon con Miquel ‘Llauner’ [un personaje de Sóller] y todas estas burlas han acabado por marcarme y me han hecho mucho daño. Por eso he tenido una vida un poco marginal. Ante todo esto, he intentado componer mi vida de forma jocosa, pero muchos no me han entendido. Hay mucha idiotez por el mundo.

¿Cómo surgió la idea de participar en este programa?

Todo ocurrió cuando un día estaba en el pub Duska del Paseo Mallorca de Palma. A través de unos conocidos me presentaron a Javier Cárdenas. Sinceramente nunca había visto el programa ni ninguno parecido, ni había oído hablar de frikis. Entonces me citaron para un casting y lo que más les gustó fueron mis «enfados» y por eso hice mis bolos en el mundo de la televisión. Si me preguntan si repetiría, la respuesta sería que no. Acaso tengo una vena de actor, porque la vida es un teatro y cada uno juega el papel que le corresponde.

Usted es caballero del Santo Sepulcro, ¿qué representa eso para usted?

El Santo Sepulcro es una antigua orden caballeresca de la época de las cruzadas. Para mí entrar a formar parte de ella representó una confirmación de quién era y de dónde venía, porque provengo de una de las familias más antiguas de Mallorca. En la práctica, no supone ni beneficio alguno, ni ninguna prebenda ni nada. Pero es una forma de reivindicar qué somos y de dónde vengo. No pretendo ni ningún título nobiliario ni nada, pero sí reivindicar que desciendo de una familia muy antigua.

«Parece que los que gobiernan están destruyendo aquella clase media que tanto costó crear durante las décadas pasadas»

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¿Cómo ve España actualmente con todo lo que está pasando?

Con mucha preocupación porque tengo la sensación de que unos quieren destruir a los otros, y viceversa, por la simple razón de que piensan distinto. Para mí España debería ser un país confederal donde sólo deberían tener Comunidad Autónoma las islas y las regiones con lengua vernácula propia. Creo que debería ser un país más descentralizado en favor de los municipios y las comarcas dejando de lado el modelo de gobierno, que en este caso es una monarquía.

¿Y a nuestro Rey?

Alfonso XIII ya tuvo que partir de España sin pena ni gloria y eso podría volver a repetirse. Yo personalmente soy partidario de que la corona debería haber sido para la rama Carlina y no la Borbónica. Juan Carlos I ayudó mucho a la transición... pero hacerlo culpable de todo lo que ha pasado sería un despropósito.

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