Durante casi 40 años, Javier Álvarez, un vecino ahora jubilado de Palmanyola, apenas se había acordado de un antiguo coche que había tenido. Era un Austin Victoria, un vehículo mítico de la década de los setenta que fabricaba una empresa española que era filial de British Motors. El coche no le salió nada bien. Se estropeaba mucho y, al final, para no complicarse más la vida, decidió darlo de baja. Mala suerte: ya se sabe que en esto de acertar con la compra de los coches no siempre hay una ciencia exacta. Fin del asunto.

¿Fin del asunto? La verdad es que no. Ese coche ha regresado de nuevo a su vida en los últimos meses. No tanto en forma de recuerdo, como en forma de recibo tributario. En declaraciones a este diario, Javier Álvarez explica que, pese a que lo dio de baja a principios de los ochenta, el ayuntamiento de Bunyola le ha cobrado el impuesto de circulación de 2019 y quiere hacer lo propio con la parte proporcional del de 2020. Su caso no es el único, ya que otros vecinos del municipio también se han visto sorprendidos por este aviso de cobros por vehículos fuera de circulación desde hace años.

Hasta el momento, dice Álvarez, de nada le han servido los recursos que presentó, primero, ante la Agencia Tributaria de Balears (ATIB) y, también, ante el Consistorio. Su argumento es claro: «¿Por qué me hacen pagar por este coche después de más de tres décadas?»

La Agencia Tributaria se desentendió con el argumento de que «no era competencia suya», como recuerda Álvarez, mientras que el Ayuntamiento bunyolí se remitió al hecho de que, en sus registros, el Austin «estaba dado de alta en 2019», agrega el afectado.

Así las cosas, a este vecino le asaltan las preguntas, pero, sobre todo, la siguiente cuestión: ¿quién ha dado de alta el vehículo? «En Tráfico, me han confirmado que, desde 1999, que debe de ser de cuando tienen registros, este coche no ha tenido ningún movimiento», indica este residente en Palmanyola, que lo corrobora con la respuesta documental de la Jefatura Provincial de Tráfico. En ella, se le informa de que el «único movimiento» registrado en las últimas décadas ha sido motivado por la deuda del impuesto de vehículos de tracción mecánica de 2019.

«¡Es un abuso tremendo! No se puede gravar con una tasa a un bien que no existe. Considero que a mí me han sustraído de mi cuenta corriente, con la colaboración de la Agencia Tributaria, los 55 euros del impuesto», declara Javier Álvarez, quien ha remitido su caso al servicio de atención al ciudadano de la Fiscalía General del Estado, que, a su vez, le informó de que había trasladado esa cuestión a la Fiscalía Superior de Balears.

Versión municipal

El Ayuntamiento reconoce la existencia de este problema. El alcalde de Bunyola, Andreu Bujosa, explica que tienen cedida la gestión de los impuestos, entre ellos el de circulación, a la ATIB, que, recuerda, anualmente solicita a Tráfico el padrón de vehículos. «La DGT debe de tener algún problema, porque, cuando la ATIB va a consultar ese padrón, ve que esos vehículos están dados de alta», expone Bujosa, quien asegura tener conocimiento directo de al menos «tres o cuatro» quejas de vecinos bunyolins, cifra de afectados que Javier Álvarez considera muy superior.

En la raíz de esta disfunción, se encontraría una reciente modificación de la ordenanza municipal de Bunyola por la cual se dejó de bonificar a los vehículos de más de 25 años, con la excepción de los históricos. Al parecer, argumenta el alcalde, eso habría hecho que coches antiguos como el de Javier Álvarez hayan vuelto a salir al padrón, lo que habría propiciado esos avisos de cobros.