El virus no ha conseguido paralizar la política municipal que en algunos ayuntamientos está muy caliente. Maria descorcha las mociones de censura de esta legislatura, unos cambios en la vara de mando que pueden continuar en Binissalem. Felanitx ya lleva un mes con el Consistorio varado hacia la derecha después de que una crisis política que estalló a mediados de agosto azotara el pacto continuista entre El Pi del alcalde Jaume Monserrat, el PSOE y el Bloc. La brecha la abrió la salida del ahora regidor no adscrito Joan Aznar de las filas socialistas. Con su marcha el pacto quedó herido de muerte, pero fue sentenciado con el cese de los tres regidores socialistas, un cese que dejó el gobierno en minoría. Los socios del Bloc trasladaron la situación a los militantes que votaron la salida del equipo de gobierno. A partir de aquí, empezaron las negociaciones entre El Pi y el PP de Catalina Soler. Su sintonía sonó tan afinada que en cuatro días se cerraba el pacto que cambiaría el rumbo del Consistorio, un pacto que sumó la mayoría con Joan Aznar, que continuó en el equipo de gobierno. Y en un mes, el virus de la política que paralizó durante semanas la casa consistorial de Felanitx ha mutado por un anem per feina: el IBI se ha bajado un 2% y ya se ha presentado el proyecto tan reivindicado de la pista de atletismo, entre otras.

El virus no paraliza la política municipal

Desde este viernes, el ayuntamiento de Maria también ha cambiado de color político como consecuencia de la moción de censura pactada entre X Maria y PP para desbancar al equipo de gobierno pilotado por El Pi y el PSOE con el regionalista Biel Mas como alcalde. El exsocialista Bernat Quetglas, hoy en las filas de la formación vinculada a Més, es quien ostenta ahora la vara de mando. De hecho, Quetglas llega a la alcaldía cuando en las elecciones de mayo de 2019 iba de número 12 pero que con la dimisión de Guillem Jordà (cabeza de lista en las municipales), todos los componentes decidieron renunciar a la silla de regidor. La «falta de transparencia» y el «elevado déficit» del Consistorio son algunas de las causas que han llevado a las formaciones ideológicamente opuestas a aunar sus fuerzas para censurar a Mas.

Y con la reciente moción de censura en Maria, Binissalem es otro de los municipios en los que la política municipal está muy caliente. La gestión del equipo de gobierno de Unió per Binissalem que preside el alcalde Víctor Martí en minoría ha sido muy criticada por la oposición, que denuncia falta de transparencia y un gran descontrol económico del cual el regidor no aporta la información requerida por los tres portavoces de la oposición, integrada por PP, Més y PSOE. La gota que ha colmado el vaso de la paciencia en el ámbito político local es la investigación que ha iniciado la Oficina Anticorrupción sobre la gestión del equipo de gobierno, a quien ha reclamado una serie de documentos vinculados a presuntos contratos y pagos irregulares ordenados por Martí, que se ha defendido asegurando que su gestión se basa en la legalidad.

Un día después de conocerse la investigación de Anticorrupción, PP, Més y PSOE convocaron una reunión de urgencia para «analizar» la delicada situación municipal con la negociación de una posible moción de censura sobre la mesa. Los tres partidos han calibrado las posibilidades de llegar a un acuerdo con el objetivo de aparcar sus diferencias ideológicas y ponerse manos a la obra para rescatar al Ayuntamiento. Hace poco más de un mes, el alcalde se sometió a una cuestión de confianza vinculada a la aprobación de los presupuestos. Martí perdió la votación, y la oposición tuvo un mes para organizar una moción de censura que no llegó a prosperar. Ahora, la cosa parece que va más en serio. Los contactos a tres bandas siguen en marcha.

Tránsfugas

El debate sobre los tránsfugas también se ha avivado con los casos de Llucmajor y Felanitx. Y es que el gobierno municipal llucmajorer ha incorporado este mes a los dos exregidores de Vox, José Pastor y Raúl Domingo al equipo de gobierno. De hecho, el PSOE presentó una moción en el pleno instando al alcalde Éric Jareño a reconsiderar la decisión de incorporar a Pastor y Domingo y a rechazar el transfuguismo político. Además de que el nuevo pacto de centro derecha de Felanitx está apuntalado por un exedil socialista, en Campos Més también ha perdido al que fue su número dos, Jaume Adrover, que sigue como regidor independiente.