Desde hace unos días, los vecinos de Porreres no pueden oír el característico sonido de las campanas de la parroquia. El motivo es que el pasado lunes, durante las fuertes lluvias que cayeron de forma generalizada sobre la isla, un rayo impactó sobre el pararrayos de la iglesia estropeando la instalación electrónica que de forma automática activa el repique de las campanas.

En un primer momento, el reloj del campanario también resultó dañado por el rayo, aunque en los últimos días ya vuelve a funcionar sin problemas.

Hace unos días, los técnicos realizaron una revisión del sistema y comprobaron que dos de las cinco campanas no funcionan como consecuencia del impacto del rayo.

Se da la circunstancia de que por Pascua ya tuvieron que arreglarlas porque durante el pasado confinamiento una tormenta estropeó el sistema. Y no era la primera vez que ocurría.