Este lunes se han iniciado las tareas de exhumación en las fosas comunes del cementerio de Bunyola durante la guerra civil de las que se tiene constancia documental [vea aquí las imágenes].

Las excavaciones han empezado en la llamada 'zona 1', un antiguo espacio ajardinado del cementerio donde se cree que podrían hallarse los restos de algunos de los asesinados en 1936. En este espacio se ha localizado una antigua tumba en la que han aparecido los primeros restos humanos, varios huesos y un cráneo. Los técnicos son prudentes y señalan que probablemente se trate de restos de antiguos entierros no vinculados con los que se buscan.

Empiezan las excavaciones en la fosa de Bunyola con el hallazgo de los primeros restos humanos

Además de excavar en este espacio, también se ha empezado a trabajar en la llamada 'zona 2' para levantar las losas que tapan los vasos funerarios que podrían corresponder a los lugares de enterramiento de las víctimas. Este espacio tiene su origen en una fosa común excavada en 1932, donde fueron enterrados 10 individuos de los que se tiene constancia a partir de la documentación del proyecto 'Todas las Causas' de la asociación Memòria de Mallorca. Se analizará la posibilidad de exhumar los cuerpos más modernos —que Aranzadi localizó en el estudio de viabilidad realizado en 2019— para ver si debajo todavía quedan restos humanos del 1936.

Finalmente, también se analizará el osario actual o 'zona3' que se ubica actualmente entre dos hileras de nichos, que podría contener cuerpos procedentes de las limpiezas realizadas en la fosa común. Los técnicos advierten que sería posible que una gran acumulación de restos humanos más recientes cubran los cuerpos de 1936 y eso haga inviable su retirada.

Participan en las tareas de exhumación cinco técnicos, entre arqueólogos y antropólogas, de la empresa ATICS, encargada del segundo Plan de Fosas del Govern de les Illes Balears. Dirige los trabajos Cesc Busquets, coordinador del segundo Plan de Fosas de Balears.

El inicio de la intervención en la fosa de Bunyola ha sido seguido por la consellera de Administraciones Públicas y Modernización, Isabel Castro, la presidenta del Consell de Mallorca, Catalina Cladera, y del presidente del Parlament de les Illes Balears, Vicenç Thomàs. También han asistido el alcalde de Bunyola, Andreu Bujosa, el secretario autonómico de Memoria Democrática y Buen Gobierno, Jesús Juradoy el director general de Memoria Democrática, Marc Herrera, además de miembros de la Comisión Técnica de desaparecidos y fosas de las Illes Balears.

Las excavaciones, que fueron presentadas a familiares en un acto celebrado en Bunyola el pasado sábado, se alargarán hasta el próximo 10 de septiembre, con un plan de intervención elaborado en base a la ficha técnica realizada por el investigador Xavier Margais dentro del Mapa de Fosas comunes de Mallorca; el estudio de viabilidad del cementerio de Bunyola realizado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, en mayo de 2019; la documentación recogida en el proyecto 'Todas las Causas', de la asociación Memòria de Mallorca —un proyecto que cuenta con la clasificación de 2.761 causas judiciales entre 1936-1939, procedentes del Juzgado Togat Militar de las Islas Baleares—;y el trabajo de campo realizado por el equipo de arqueólogos de ATICS.

Las víctimas

Se sabe que entre el 6 de agosto y el 28 de diciembre de 1936, llegaron al cementerio de Bunyola una quincena de cadáveres. Eran hombres que habían sido asesinados con armas de fuego y abandonados en cunetas o carreteras del municipio. Antes de ser enterrados fueron objeto de autopsias que determinaron que la mayoría de ellos murieron por hemorragias.

De estas quince víctimas, nueve están identificadas gracias a diferentes causas judiciales. Se trata de Joan Busquets Cañellas, Josep Cañellas Roser, Antoni Juan Massanet, Rafael Ferriol Grimalt, Pere Suau Riera (el único bunyolí), Onofre Arbona Jordà, Gabriel Servera Cardell, Guillem Pocoví Samsó y Joan Fiol Martí.

Faltan por identificar seis víctimas, entre las cuales se podrían encontrar tres menorquines: los hermanos Bartomeu y Sebastià Carretero Gornés, y José Filomeno Pons Sintes. Los tres, naturales de Ciutadella, viajaron juntos en Mallorca para hacer de testigo en un juicio. Se cree que fueron asesinados el 12 de noviembre de 1936 y enterrados en la fosa común del cementerio de Bunyola ya que por aquellas fechas aparecieron tres cadáveres en la confluencia de la carretera de Esporles a Santa Maria con el torrente de ca na Cili.

Se trataba de los cadáveres de tres personas que eran desconocidas en Bunyola. El historiador y director del Archivo Diocesano de Menorca y del Archivo Municipal de Ciutadella, Marc Pallicer Benejam, relaciona este episodio con el descubrimiento de los tres ciutadellencs en la fosa común de Bunyola.

La intervención en el cementerio de Bunyola forma parte del segundo Plan de Fosas del Govern de les Illes Balears. Ésta es la tercera actuación incluida dentro del Plan, después de las excavaciones llevadas a cabo en los cementerios de Sencelles y de Son Coletes, en Manacor. Le seguirán actuaciones en un horno de cal del coll d'Artà-Salma, en los cementerios de ses Figueretes (Eivissa), Valldemossa, Santa Maria del Camí y Porreres.