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La algarroba es nueva reina de los frutos secos

Mientras los precios de la almendra se desploman, los nuevos usos alimenticios de la algarroba hacen subir año tras año el valor de un fruto que hasta hace poco sólo comían los animales

Agricultores recogiendo algarrobas.

Agricultores recogiendo algarrobas. J. Sitges

Los agricultores que se dedican al cultivo de la almendra ven venir una temporada fatídica. Su precio ha bajado respecto al año pasado. Una realidad que puede hacer que muchos payeses ni siquiera recojan las almendras. En cambio, los frutos de los algarrobos acumulan años con los precios al alza. "Lo que antes valía dinero eran las almendras y los payeses despreciaban las algarrobas, pero la tortilla se está girando y este fruto se aprecia cada vez más", explica en ese sentido el secretario general de Unió de Pagesos, Sebastià Ordines.

Una de las artífices de esta revalorización de la algarroba es Juana Verger. Hija y nieta de comerciantes de algarrobas en Llucmajor, ella es la cabeza pensante que se esconde tras Es Garrover de Mallorca, un proyecto pionero en la introducción de nuevos productos alimentarios vinculados a dietas saludables que nació en el seno de la empresa familiar también dedicada a la algarroba Productos Martín, más conocida como Can Martín. Todos sus nuevos productos son derivados de algarrobas mallorquinas, cuyo precio esta temporada se situará sobre los 70 céntimos por quilo. "Aprovechamos las semillas, el llamado garrofín, y también la pulpa para elaborar harinas, cremas dulces para untar, té, café, siropes o salsas", explica Verger. Unos productos naturales y saludables que se conocen cada vez más y tienen mejor aceptación en el mercado.

"Muchos agricultores nos dicen que este año van a recoger todas las algarrobas que puedan y que dejarán las almendras para el final, si es que llegan a recorgerlas; el precio no les compensa y por eso es posible que muchos frutos queden sin recoger en los almendros", explica en ese sentido el responsable de Frutos Secos Bonany, Pedro Bonnín, que compra, vende y distribuye tanto algarrobas como almendras.

Los nuevos productos derivados de la algarroba no sólo han surgido en Mallorca, pero "hemos comprobado que las variedades autóctonas de Mallorca poseen propiedades nutricionales únicas y contienen más azúcar, por eso hemos apostado por el producto y ya tenemos en marcha varias plantaciones con diferentes variedades mallorquinas de algarrobo, que cultivamos en ecológico", explica la responsable de Es Garrover de Mallorca, Juana Verger.Buenos precios

Unas plantaciones que hasta hace muy poco, muchos agricultores despreciaban. "Desde hace tres o cuatro años se consiguen buenos precios pero hay que recordar que escasamente 5 o 6 años atrás, los payeses conseguían precios muy bajos, hasta un 70% inferiores al precio actual y, por eso, durante años la cosecha de algarrobas se pagaba incluso por debajo del precio de recolección", reconoce desde Unió de Pagesos, Sebastià Ordines.

Para las nuevas industrias alimentarias que trabajan con derivados de la algarroba "lo complicado no es hacer un nuevo producto, lo difícil es venderlo y conseguir distribuirlo", reconocen los responsables de Es Garrover de Mallorca. Aún así los nuevos usos de la algarroba han supuesto la clave para revalorizar este producto. "Se han descubierto nuevas utilidades alimenticias y relacionadas con la pastelería natural y por eso el precio de los frutos del algarrobo ha aumentado espectacularmente en los últimos años", reconoce el responsable de la empresa Frutos Secos Bonany, Pedro Bonnín.

Puesta en valor

La tendencia de la alimentación saludable y la puesta en valor de productos olvidados es un hecho. Por eso "ahora que observo que aparecen nuevas plantaciones estoy contenta, porque es un producto al que se le puede sacar beneficio y nuestro campo necesita gente que crea en él", explica Juana Verger.

Pero los valores medioambientales y nutricionales no son los únicos de los que puede presumir Es Garrover de Mallorca. La marca apuesta también por el compromiso con la sociedad. Los productos se elaboran en talleres ocupacionales y además, "en octubre pondremos en marcha una nueva finca experimental con algarrobos autóctonos, queremos que las nuevas generaciones aprecien el valor de este producto típicamente mediterráneo y por eso invitaremos a los colegios de Llucmajor a apadrinar esta nueva plantación", explica la responsable de la marca Es Garrover.

Declive de la almendra

En la otra cara de la moneda de la revalorización de las algarrobas se sitúa la drástica bajada de precios de la almendra. "La gran producción de almendras en California y los excedentes que ya sabemos que se producirán en la península hacen que en el mercado se ofrezcan más almendras de las que se pueden consumir", resume en ese sentido el responsable de Frutos Secos Bonany. Por eso el responsable de esta distribuidora de almendras y algarrobas, calcula que el precio del quilo de almendra sin cáscara se situará este verano alrededor de los tres euros, cuando el año pasado se pagaba a más de cuatro.

A ello se ha sumado la elevada mortandad de almendros en la última década a raíz de la Xylella, lo que empujado a algunos productores por apostar por nuevos cultivos, entre ellos la algarroba, o por plantaciones intensivas de almendros.

"Se han desarrollado muchas plantaciones modernizadas en California, que es donde se sitúa la gran producción de almendras y tanto aquí como en la península muchos pequeños productores han copiado ese modelo y también han contribuido al declive del precio de las almendras", resume el responsable de la distribuidora.

Bonnín lamenta que en Mallorca "los árboles ya no se cuidan como deberían, como hacían nuestros abuelos, y muchos agricultores sólo hacen los cuidados mínimos si los frutos se pagan bien pero hay que mirar al futuro y ser constante si de verdad queremos que rindan las nuevas plantaciones", reivindica Bonnín.

Frutos Secos Bonany también cuenta con 60 hectáreas propias de almendros. "No será nuestro caso pero este año quedarán muchas almendras sin recoger en los árboles y así es imposible esperar una buena cosecha dentro de un año, la calidad de la almendra será pésima y su precio seguirá bajando", lamenta su responsable.

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