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Arqueología

Menos excavaciones pero más ambiciosas

Este verano, las excavaciones se reducen a su mínima expresión para no poner en riesgo a voluntarios y estudiantes debido a la situación marcada por el coronavirus

La crisis sanitariacrisis sanitari ha obligado este año a cancelar las nuevas excavaciones que hasta ahora han hecho posible que cientos de estudiantes internacionales de arqueología llegaran a Mallorca con la intención de descubrir los secretos que aún esconden los yacimientos de la isla como Pol·lèntia, Son Fornés o Son Peretó. "Es dramático, en los últimos dos años sólo los ayuntamientos han apoyado la investigación en yacimientos y durante ese período los cursos y las prácticas académicas nos han ayudado a tirar adelante para no abandonar la investigación arqueológica; lamentablemente este verano no llegará nadie", explica el doctor y arqueólogo Mateu Riera, que ha llevado hasta la basílica paleocristiana de Son Peretó, en Manacor, a grupos de alumnos de Oxford y de otras universidades de todo el mundo que participan anualmente en las excavaciones.

Los estudiantes y voluntarios tampoco llegarán a la antigua ciudad romana de Pol·lèntia. "Es imposible, cada año acogíamos a unas cien personas y ante la crisis sanitaria no queremos poner en peligro a nadie", explica el director de las excavaciones y profesor de la Universitat de Barcelona, Miquel Àngel Cau. Además en Pol·lèntia hay que tener en cuenta que el Gobierno estatal no paga la subvención anual de 60.000 euros que permite excavar la antigua ciudad romana ubicada en Alcúdia. "Aunque es una suma importante, el año pasado tampoco llegó la aportación del Estado pero hicimos excavaciones, este verano las hemos suspendido y sólo unos 15 profesionales harán tareas de investigación en el laboratorio", añade Cau. Así, tras más de 25 años ininterrumpidos investigando el pasado romano de Mallorca, este verano por primera vez se suspende la campaña de excavaciones arqueológicas en Pol·lèntia.

"Aunque es evidente que la responsabilidad nos obliga a suspender las campañas con presencia de estudiantes este verano, creo que si la situación se alarga pondremos en grave peligro la calidad de la enseñanza arqueológica porque los trabajos de campo y las prácticas son imprescindibles para la formación de los futuros profesionales", explica Cristina Rihuete, que dirige las excavaciones en el yacimiento talayótico de Son Fornés, en Montuïri, y da clases en la Universitat Autònoma de Barcelona. La crisis sanitaria, además, ha afectado a los trabajos más especializados. "Cada verano llegaban a Mallorca equipos de arqueólogos con georradares, drones y otros aparatos que permiten detectar estructuras en el subsuelo antes de excavar, pero este año tampoco han podido llegar", explica uno de los arqueólogos responsables de Pol·lèntia, Miquel Àngel Cau.

Y aunque la crisis del coronavirus ha obligado a suspender la práctica totalidad de las actuaciones arqueológicas que dependían de la llegada de profesionales, voluntarios o estudiantes de fuera de la isla, "en estos momentos los arqueólogos trabajamos porque durante el confinamiento se paralizó absolutamente todo; ahora se han retomado muchos trabajos pero hay que tener en cuenta que los profesionales del sector también hemos estado mucho tiempo sin poder facturar absolutamente nada", explica Mateu Riera, que es el secretario de la sección de Arqueología del Colegio de graduados en Filosofía, Letras y Ciencias de Balears.

Nuevas subvenciones

Después de que durante los dos últimos ejercicios el Consell sólo haya concedido ayudas para restaurar monumentos y adecuarlos a las visitas, la institución insular volverá a subvencionar excavaciones que promuevan grupos de investigación arqueológica. El Consell ya ha pasado al sector un borrador con las condiciones de las nuevas ayudas, que no convencen a los profesionales de la arqueología que trabajan en Mallorca. "Realmente espero que podamos negociar y presentar enmiendas a esta nueva convocatoria de subvenciones", explica en ese sentido la responsable de las excavaciones en el yacimiento talaiótico de Son Fornés. Un hecho que parece difícil porque las ayudas han sido aprobadas y están a la espera de su publicación en el BOIB para hacerse oficiales.

"Las competencias en patrimonio dependen en exclusiva del Consell, del Estado y de los ayuntamientos; según las leyes ellos son los máximos responsables de su conservación y estudio pero realmente somos los investigadores y arqueólogos los que asumimos esa tarea", comenta la arqueóloga Cristina Rihuete. Por eso, "no entiendo que haya esta dejadez y tampoco entiendo que las condiciones de las ayudas públicas sean tan inoperativas que dificultan nuestra labor e incluso nos obliga a renunciar a algunas de ellas", critica.

Un hecho que conocen bien en Manacor. "Durante los últimos años ni siquiera solicitamos las ayudas del Consell para excavar en el poblado prehistórico de s'Hospitalet Vell porque aunque la mayoría de excavaciones se llevan a cabo en verano y el estudio de las piezas normalmente se alarga, el Consell nos obliga a justificar las ayudas en octubre", explica Magdalena Salas, la directora del museo manacorí y una de las responsables de las excavaciones que cada año se realizan en s'Hospitalet Vell y en Son Peretó. "Para nosotros y para muchos otros equipos de arqueólogos es imposible asumir esos plazos de tiempo y es inútil solicitar las ayudas, por lo que tenemos que buscar otras fuentes de financiación", lamenta Salas.

"No entiendo por qué se nos somete a estas dificultades, el Consell argumenta que son criterios del departamento de intervención pero en Menorca es todo mucho más fácil a la hora de solicitar una ayuda pública y entiendo que sus criterios son igualmente legales, no le veo el sentido", concluye la doctora en arqueología y profesora de la UAB, Cristina Rihuete.

Las nuevas ayudas que lanzará el Consell de Mallorca intentan incentivar las excavaciones altamente especializadas. "El investigador principal tendrá que ser doctor y especialista en la época del yacimiento que se pretenda excavar, por lo que seguramente quedarán fuera los pequeños proyectos que pretendan descubrir lo que se esconde tras yacimientos que hasta ahora nunca se han excavado científicamente", explica el secretario de la sección que agrupa a los profesionales de la arqueología en Balears, Mateu Riera, que además de excavar en Son Peretó también es el responsable de las investigaciones en los restos del antiguo monasterio bizantino que se investiga en Cabrera.

"Si nos guiamos por el dinero que el Consell reserva para estas ayudas, calculamos que no se podrán financiar mucho más de diez grandes proyectos, por lo que las pequeñas investigaciones quedarán fuera y sólo podrán obtener ayudas con el objetivo de restaurar y conservar los yacimientos más pequeños y menos conocidos, sin que se puedan investigar con fondos del Consell", añade Riera. De esta forma las nuevas ayudas insulares podrían dejar de lado a muchos de los profesionales que dirigen investigaciones sin que hayan cursado estudios de doctorado. "Muchos arqueólogos somos doctores y estamos capacitados para liderar investigaciones aunque no tengamos detrás grandes instituciones académicas o científicas, existen equipos perfectamente formados y competentes que podrían tener más dificultades para realizar sus investigaciones y para profundizar en el conocimiento global de nuestro pasado", reflexiona el arqueólogo Toni Puig, que también se siente preocupado por los criterios de puntuación de los equipos de profesionales que quieran liderar nuevos proyectos arqueológicos.

El sector también esperaba que el Consell abriera la puerta a investigaciones largas y extensas. De hecho el borrador de las nuevas ayudas contempla proyectos arqueológicos de hasta tres años de duración que permiten gastos de hasta 30.000 euros anuales, "pero es falso, tenemos que seguir justificando cada año las ayudas antes del 31 de octubre y el Consell sabe desde hace años que esta manera de funcionar es inoperativa", explica la arqueóloga Cristina Rihuete.

Estas nuevas ayudas a los proyectos de investigación arqueológica en Mallorca van dirigidas a ayuntamientos, a equipos de investigación vinculados a diferentes universidades y también a los particulares propietarios de yacimientos arqueológicos. Éstos últimos, si solicitan las ayudas del Consell, tendrán que garantizar el acceso público a los restos arqueológicos que se excaven con la nueva línea de subvenciones.

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