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Lletra menuda

El lastre de las buenas intenciones

El lastre de las buenas intenciones

El lastre de las buenas intenciones

La forma más rápida de decirlo es que se dan largas al asunto. La mayor aproximación que hace el Gobierno a la realidad insular es una respuesta a la mallorquina. Es tan insolidario que solo nos identifica con lo peyorativo. Ja ho vorem. Vos direm coses. En parlarem. Esto es lo que entendieron los decepcionados representantes municipales en su encuentro con la administración del Estado.

Aina Calvo se compromete a trasladar el desencanto de los ayuntamientos costeros a Madrid y hace fogueo con la minucia de si los 4,4 millones se corresponden con ayudas o financiación de obras. Como si importara más el concepto que el importe.

Los alcaldes salieron de la delegación del Gobierno desundos de compromiso y presupuesto. Este verano vivirán un nuevo experimento. Deberán pasarlo con las buenas palabras de un vocabulario que ni han aprendido ni gusta a hoteleros ni a turistas.

El Gobierno sigue recopilando datos, una información que probablemente se volverá contra los intereses municipales, porque ya se ha indicado a sus representantes que la mejor forma de arreglar los paseos marítimos es que los ayuntamientos asuman su titularidad o desprender parte de su superficie ocupada. Hay que reconocer que esto también es el efecto de alegres excesos anteriores.

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