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Turismo

Un centenar de viviendas de alquiler vacacional incentivan la economía local de Binissalem

Propietarios de negocios destacan que la oferta de plazas ha conseguido atraer a una gran cantidad de turistas de interior

Imagen de una terraza llena de clientes en el centro de Binissalem. jaume canut

Más de un centenar de viviendas turísticas registradas en el pueblo de Binissalem han conseguido incentivar la economía de la localidad del Raiguer en los últimos años gracias a una presencia más constante de turismo de interior.

Hace un año, el Consell de Mallorca aprobó la nueva zonificación turística, la cual tiene por objetivo regular el alquiler vacacional de viviendas y la saturación turística que sufren las islas. Se trata de una normativa que es muy restrictiva en determinadas zonas de Mallorca, pero no es el caso de Binissalem, municipio que no sufre tantas limitaciones como las localidades costeras a la hora de autorizar este tipo de actividad económica basada en el turismo.

En base a esa ley, la entidad insular estimaba que al municipio del Raiguer le corresponden 652 plazas de alquiler vacacional. De este modo, Binissalem tiene vía libre para los dos tipos de alquiler en el casco urbano, tanto en plurifamiliares como en unifamiliares. En el resto, prácticamente zona rústica, se permiten alquileres en unifamiliares todo el año.

Ahora, un año después, los datos de la web del Govern indican que Binissalem tiene dadas de alta 102 viviendas turísticas, la mayoría de los cuales desde el pasado año 2017. Pero también un gran número de ellas funcionan desde el año 2016 y unas cuantas desde los pasados años 2015 o 2014.

Del cómputo total, dos de las licencias corresponden a los agroturismos Quatre Cantons y Dalt Murada, de manera que las otras cien restantes son casas en el núcleo urbano o bien ubicadas en las afueras, donde también se alojan turistas. De la web institucional también se extrae que el número de habitaciones de estas viviendas puede oscilar entre las dos y las seis, mientras que el número de plazas turísticas varía entre dos y doce.

El tirón del mundo vitivinícola

Todo ello se traduce en una llegada importante de turistas a Binissalem, atraídos por motivos diversos como, por ejemplo, la tranquilidad de un pueblo de interior, el patrimonio histórico y arquitectónico, la gastronomía o el hecho de ser un municipio vitivinícolamunicipio vitivinícola, uno de los principales reclamos turísticos de la localidad del Raiguer.

En definitiva, el aumento de turistas es un hecho que corroboran los propietarios de restaurantes de la zona de la plaza de la iglesia, como pueden ser Ca s'Hereu, Café Lounge Es P'dal, Foguer'76, S'Hotel o Can Jan. Sus propietarios confirman que, durante toda la temporada, sobre todo entre abril y octubre, han contado entre su clientela con muchos de estos visitantes.

Todos coinciden en que se trata de un tipo de cliente muy bueno que gasta su dinero en los locales de Binissalem y compra en otros comercios de la localidad. Además, destacan que no crea molestias y que, por costumbre, sale a cenar pronto. Un aspecto este último que les ha permitido, en muchas ocasiones, doblar turno, es decir, preparar cena para extranjeros, hacia las 19 horas, y después, sobre las 21,30 horas, servir a los mallorquines, acostumbrados a cenar más tarde.

En definitiva, los alquileres vacacionales operativos en Binissalem han aportado a la localidad un volumen de trabajo más que positivo para sus negocios y también para los trabajadores que puedan incorporar a sus plantillas.

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