La creencia popular mallorquina dice que quien coma caracoles hoy, festividad de Sant Marc, no padecerá embolias u otras graves dolencias. Sea como sea, la verdad es que hoy se consumirán grandes cantidades de este molusco terrestre tanto en casas particulares como en multitud de restaurantes que los ofrecen.

Las empresas que desde hace unos años se dedican a la cría y venta de caracoles han crecido de forma vertiginosa. Antes sólo se adquirían caracoles en mercados, recogidos por algún payés, o congelados.

Albert Seguí, de sa Pobla, fue uno de los pioneros en la cría de caracoles a nivel comercial. Su experiencia, que llevó a cabo tras dejar su trabajo habitual como electricista, no ha podido resultarle mejor pues en unos años ha pasado a comercializar entre 20 y 22 toneladas de esta especie al año bajo su marca Caragol Bover.

Similar camino han seguido Diego de León y Jaume Riutort, que fundaron Caragolers de Muro hace casi diez años. Diego sostiene que comercializan al año unas tres toneladas de caracoles.

Demanda

La demanda de caracol vivo se triplica al llegar estas fechas. Diego de León explica que "hay dos épocas al año en que la gente demanda más caracoles: en otoño y en primavera. Se acuerdan cuando hay lluvias. En verano es muy raro que la gente demande caracoles". En Mallorca sólo hay criaderos de caragol bover ( Helix aspersa) puesto que, a pesar de que hay mucha demanda, la caracola ( Otala lactea) debe criarse en extensivo y no es tan rentable. De León dice que "la caracola viva se adquiere en la Península y se comercializa junto al bover que sí criamos aquí".

Los criadores de caracoles deben competir con el producto congelado aunque como bien matizan: "Se trata de calidades igual que con el pescado; lo hay fresco y congelado", dice Seguí. De León agrega que "el más barato, pero de peor calidad, es el caracol marroquí, del que llegan grandes cantidades".

Los productores mallorquines han adquirido la costumbre de comercializar el producto en vivo o bien cocinado con hierbas, de forma que el consumidor solo deba finalizar el plato. Sin embargo, cabe destacar que hace años que los precios no han variado. Se sigue vendiendo el kilo a entre 10 y 12 euros.

Restaurantes

La demanda es alta y hay restaurantes especializados que hacen que suba. Diferentes profesionales explican que se ha calculado una demanda anual de unas 100 toneladas en Mallorca.

Albert Seguí ha abierto además un nuevo local en la Ronda de s'Albufera, en sa Pobla, donde hoy se hace una jornada de puertas abiertas y donde prevé que se vendan unos 400 kilos de caracoles cocinados.