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Relevo municipal

Guillem Balboa: negro, soberanista y alcalde de Alaró

Asegura que el racismo sigue existiendo, pero bajo una apariencia más ´light´ - Recuerda sus primeros años en la isla como "en blanco y negro"

Hace cincuenta y dos años, cuando Guillem Balboa nacía en Malabo (Guinea Ecuatorial), en las calles de Alaró no se hablaba nada del color de la piel, y si alguien pronunciaba esas palabras solo podía referirse al producto natural que abastecía decenas de fábricas de calzado, almacenes y centenares de hogares que durante el siglo pasado vivieron en el pueblo del denominado mundo de la piel.

Ahora, medio siglo después, la piel y Alaró vuelven a darse la mano en el primer plano informativo por una razón bien distinta, y es que dentro de una semana esta localidad será noticia por proclamar un alcalde de raza negra, y esa referencia al color de las personas provoca un amplio abanico de reacciones más allá de cuestiones políticas o asuntos de gestión municipal.

Que todavía se den casos de gente que dice sin rubor que hasta que no lo vean no se pueden creer que Alaró tenga un alcalde negro el próximo sábado provoca media sonrisa en el elegido: "Lo entiendo aunque, claro, no lo comparto, pero es fruto de la educación que esa minoría ha tenido y del pensamiento que han heredado. Ahora, de golpe, un alcalde negro significa para estas personas más resistentes que se desploma todo ´lo suyo´".

El regidor -teniente de alcalde y responsable de urbanismo en el pueblo desde 2015 tras un pacto de izquierdas entre Més y PSOE- cuenta que hoy en día las muestras de racismo siguen existiendo aunque tienen una apariencia ´light´."Si eres negro o de otro colectivo discriminado históricamente, mientras no ´estorbas´, mientras no te quieres poner por en medio en plano de igualdad, todo va muy bien e incluso mucha gente está orgullosa de conocerte y te considera muy simpático. Pero cuando pretendes acceder a un puesto que, según su modelo, no es para ti, allí aparecen las muestras de rechazo porque te conviertes en una amenaza".

Noticia de alcance

Pero, ¿le molesta ser el foco de atención por el color de su piel? A esa pregunta la afronta agarrándose a su experiencia en el mundo de la comunicación -forma parte del departamento de prensa de la UIB-, y reconoce que "claro que soy consciente que es un dato relevante, de otra forma un cambio de alcalde en un pueblo como Alaró no daría ni para un breve y ahora estamos hablando de un tema que puede ser noticia a nivel nacional".

Balboa dice asumir la responsabilidad de ser el primer alcalde negro de Mallorca aunque reflexiona en que todo esto no puede quedarse en la anécdota: "Es algo circunstancial pero igual puede servir para que la gente entienda algo que culturalmente nos cuesta. Que este país ya no es aquel país del pasado, que Mallorca es otra cosa, que aquello ya no volverá. A ver si nos damos cuenta todos, y sobre todo los políticos, que debatimos y legislamos sobre una realidad que ya no existe. Quien quiera ver la Mallorca real que se asome a los colegios como Es Pont de Son Gotleu, con identidades múltiples. Esa es la Mallorca que viene".

Existe una gran variedad de titulares para encabezar la noticia del tercer alcalde negro de España, o el primero que además se declara de izquierdas, o el primero de Balears, o de los Països Catalans -Balboa, miembro de Més, no esconde su simpatía más por el independentismo que por la etiqueta nacionalista-, y otras múltiples combinaciones que siempre pasan por esa reivindicación de la igualdad y de la normalidad que él menciona como ingrediente necesario para afrontar el tema.

Los precedentes

Y es que jugando con las coincidencias noticiables, resulta que este año se cumplen ni más ni menos que 50 años del primer alcalde negro de una gran ciudad estadounidense, que fue Carl B. Stokes, en Cleveland.

En España, el primero fue el dominicano Héctor Julio Castillo Figueroa (UCD) que en 1979 fue elegido en Isla Cristina (Huelva), y para encontrar al segundo tuvieron que pasar casi tres décadas hasta llegar al año 2007, cuando el guineano Juan Antonio de la Morena (PP) obtuvo la alcaldía de Villamantilla (Madrid).

Históricamente, se sitúa como figuras pioneras europeas a Allan G. Minns, alcalde Thetford (Reino Unido) en 1904, a John Richard Archer en Battersea (Reino Unido) en 1913, y a Rahaël Elize en 1929 en el pueblo francés de Sablé-sur-Sarthe.

Balboa habla de que en este tema como en tantos otros "España llega tarde, y lo que está asumido en otros países aquí todavía puede chocar. Por ejemplo, cuando mi familia llega a Mallorca en 1969 yo tenía cuatro años y en aquel momento no existía el concepto inmigración. La idea colonialista lo empapaba todo, y era cuestión de compasión, caridad y paternalismo".

Aquellos primeros pasos en Mallorca los recuerda "muy en blanco y negro y muy triste", viviendo en un piso de la calle Sindicat de Palma con una familia de Ariany que los acogió durante dos años.

Llegaron a la isla huyendo de la represión que se vivía en Guinea Ecuatorial cuando el nuevo Estado perseguía a los bubis, la etnia originaria de la isla de Bioko (antigua Fernando Poo).

Ese trayecto lo realizaron su padre, Juan Balboa (1938-2014), la madre, Honorina; Guillem y su hermana Yoyo. Después nacerían en Mallorca cuatro hijos más: Armando, Robacho, Concha y Polita.

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