"No al envenenamiento de gatos en la calle", reza en letras grandes el cartel que el Ayuntamiento de Alcúdia ha difundido por algunas zonas del extrarradio de la ciudad. Además, el consistorio está difundiendo el mensaje en redes sociales con ayuda de algunas entidades cívicas locales.

El desencadenante de esta actuación ha sido la aparición de dos felinos muertos por causa de toxinas en la barriada de ses Forques, que se encuentra próxima al inicio de la carretera del Port de Pollença.

Antoni Mir (El Pi), alcalde de Alcúdia, explica que, "antes de que la cosa pueda ir a más, se ha decidido advertir seriamente de que envenenar gatos es un delito multado y penado hasta con cárcel". Mir explica que "lo que se ha hecho es iniciar una campaña disuasoria para que la persona o personas que han puesto cebos envenenados se den cuenta de que la Policía Local está vigilante y que, esa forma de proceder, les puede acarrear consecuencias graves".

El alcalde indica que los dos gatos encontrados fallecieron por ingerir alguna toxina, supuestamente suministrada con algún cebo. Mir indica, a la vez, que "es posible que se haya producido de forma accidental al intentar colocar veneno para las ratas, pero en cualquier caso la gente tiene que saber lo que hace y ante la duda no poner veneno".

Indignación

La aparición de las dos mascotas muertas ha despertado la indignación de algunos colectivos amantes de los animales. Personas próximas a estos movimientos manifestaron ayer su satisfacción por la respuesta municipal.

Uno de los portavoces indica que "colocar cebos envenenados en la calle es deleznable y peligroso, incluso para las personas. Unos niños podrían manipularlos e intoxicarse, jugando en un parque o en la playa, en un momento de distracción de sus padres".

El Ayuntamiento defiende, además, en su manifiesto que "la muerte por envenenamiento es una crueldad; los gatos no causan problemas de salubridad, evitan la proliferación de roedores y son inofensivos".