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Diario de Mallorca

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Entrevista

Vicenç Lull Santiago: "Son Fornés se ha convertido en un referente en la prehistoria europea"

"En 40 años solo hemos podido realizar 14 campañas, lejos de las 40 deseables"

"Hay que restituir la hospitalidad mediterránea".

El arqueólogo Vicenç Lull Santiago, catedrático de prehistoria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), pronunciará hoy el pregón de las fiestas de Sant Bartomeu de este año en Montuïri. El escenario será la iglesia parroquial

Lull pertenece al grupo de expertos de la Universitat Autònoma de Barcelona que en julio de 1975 efectuó las primeras excavaciones en el yacimiento talayótico de Son Fornés, de las que fue gran propulsor y organizador. Ha participado en todas las campañas llevadas a cabo desde entonces. Director del equipo investigador inicial, ha continuado con esta función durante 41 años y actualmente es codirector del equipo. Su extraordinaria labor de investigación sobre Son Fornés se ha complementado desde su puesto de docente en la UAB en la que imparte clases desde 1981. Cumplirá los sesenta y siete años, precisamente el día de la Segona Festa de Sant Bartomeu, el 25 de agosto.

-Usted afirma que "no se siente de ningún lugar".

-Efectivamente, pero siempre me sentí de todos en los que he vivido. Nací en Argentina, y no soy argentino. Estudié en la Universidad de Barcelona y me sentí como un catalán más. Después me enamoré de una mallorquina y recuperé los viejos orígenes mallorquines de mi familia

-¿Cuándo se interesó por la arqueología?

-Fue tras leer La Ilíada y La Odisea. Tenía 20 años y mi vocación científica derivó hacia la arqueología y la historia

-¿Que publicaciones destacaría?

-Las que recuerdo con más cariño son mi tesis doctoral, que versaba sobre la "cultura" de El Argar y que fue publicada en 1983 y entre los últimos libros, me quedo con Los objetos distinguidos, La arqueología como excusa y con Arqueología del Origen del Estado que escribí en colaboración con Rafael Micó. Sin embargo, he de decir que me siento mucho más orgulloso por haber fomentado la creación de equipos de investigación interdisciplinares en arqueología. Son Fornés es una buena prueba de lo que significa un trabajo compartido. El primer equipo que impulsé nació allí.

-¿Qué siente como pregonero de Montuïri?

-Ante todo me siento honrado de que el Consistorio haya pensado en mí. Pero más aún siento una gran satisfacción al pensar en todas las personas que trabajaron junto a mí y que se alegrarán por ello. Esas personas gastaron gran parte de sus energías en desvelar la profundidad histórica de Montuïri. Es por ellos que acepté gustoso esa invitación. Es maravilloso restituir la memoria, recobrar la cordura de nuestra historia, darle proyección a nuestro pasado y voz a la obra de gentes que ya no están y que fueron tan generosas como para legarnos una herencia social irrepetible y que ahora podemos disfrutar.

-Destaque el mensaje que pretende transmitir con su pregón.

-Ante todo quiero agradecer a la gente de Montuïri que me trataran y me traten como a uno de ellos, aunque sé que eso siempre cuesta lo suyo. El miedo a lo desconocido en ocasiones paraliza y nos retrae. Quisiera que recordáramos juntos la necesidad de restituir la hospitalidad mediterránea que no es otra que la de acoger con la máxima generosidad a quien nos visita o nos pide auxilio. Yo me siento acogido y desearía que fuera igual para todos los forasteros e inmigrantes que vienen con la esperanza de sobrevivir a este mundo involucionista.

-¿Puede afirmarse que las excavaciones de Son Fornés tienen su raíz en la escuela pública de Montuïri?

-Totalmente. Excavé Son Fornés gracias a la insistencia del que sería mi suegro, Pep Sanz, quien junto a su esposa Teresa Coll eran maestros muy queridos de la escuela de Montuïri. Si gente tan maravillosa como ellos vindicaban descifrar esa historia, no podía equivocarme.

-En 1974, un año antes de empezar las excavaciones en Son Fornés, efectuó prospecciones en diversos municipios de Mallorca.

-Recorrí varios municipios del Pla: Sineu, Llorito, Algaida, Sencelles fueron los más "pateados". Me parecía imposible que en el centro de Mallorca no se hubiera localizado un poblado talayótico de primera magnitud. Encontrarlo, fue el desafío.

-¿Cómo recuerda los inicios?

-Fue una época muy difícil. La primera excavación, la de 1975, contó con pocos medios y los tiempos soplaban agitados y esperanzadores. Sólo la colaboración desinteresada de unos amigos de Montuïri, la familia Fiol-Figueras, permitió que comenzáramos a excavar. Algunos compañeros me ayudaron a planificar la excavación como María Eugenia Aubet actualmente catedrática de la Universitat Pompeu i Fabra, Raimon Guardia que hizo los primeros planos y Teresa Sanz, mi futura compañera, que se encargó de los dibujos.

-¿Y luego?

-1976 fue aún más complicado. Fue una excavación en soledad, sin apoyos, solo conté con la colaboración de seis trabajadores, cuatro de Llorito (Baltasar, Tòfol, Rafel y Biel) y dos de Montuïri que ya han muerto (l'amo en Jaume y Toni Tomàtiga). De todos ellos aprendí mucho más que en las aulas. En ese año me percaté de que la arqueología debía ser un trabajo en equipo y por tanto de apoyo mutuo. De ahí surgió el plan de gestar un equipo solidario. En 1977 ya pude contar con Teresa Díez, Pepa Gasull y Encarna Sanahuja que fueron el germen de otro equipo mucho mayor que, poco a poco, fue conformándose, haciendo frente a olvidos institucionales y a la ignorancia de la mayoría de los políticos de siempre.

-¿Quiénes integran el equipo actualmente?

-Ahora Son Fornés tiene un equipo estable liderado por el Museo de Son Fornés y la UAB y todos los que trabajamos juntos somos más amigos que colegas. Cristina Rihuete se ha hecho cargo de la dirección desde la inauguración del Museo y es el alma de Son Fornés, Paula Amengual y Lara Gelabert trabajan entusiásticamente con ella. Este trío mágico recibe el apoyo de la UAB donde Rafael Micó, Roberto Risch y yo mismo empujamos con toda la fuerza que podemos para que Son Fornés sea un referente en la isla tanto como lo es, desde el punto de vista científico, a nivel mundial.

-¿Imaginaban ustedes la importancia histórica que, ahora 41 años después, tendrían los primeros descubrimientos?

-Es fácil decir que sí a toro pasado, pero desde 1984 le aseguro que sí, estábamos seguros. Desde nuestra primera publicación en Oxford, desde aquel año hasta ahora Son Fornés ha sido utilizado y ha servido para explicar la Prehistoria de las Balears, y se ha convertido en un referente obligatorio en la prehistoria europea.

-A grandes rasgos, ¿puede explicarnos las distintas fases desarrolladas a lo largo de estas cuatro décadas?

-En 40 años solo hemos podido realizar catorce campañas. Esta cifra está lejos de las 40 que hubiera sido deseable. Ello ha sido debido, en ocasiones, a la falta de medios o a la miopía política en relación a la cultura, característica de la ignorancia de un país que se resiste a dar espacios confortables a su memoria.

-¿Cómo han superado los escollos?

-A pesar de las dificultades, Son Fornés ha sabido diversificar sus funciones y cuando la investigación arqueológica de campo quedaba paralizada, se supo atender a investigaciones de laboratorio o potenciar la labor didáctica formativa, especialmente desde la inauguración del museo el año 2001, que le ha permitido ser líder en este campo. La mayoría de los colegios e institutos de la isla han pasado por Son Fornés o han asistido a talleres confeccionados para tal fin. El museo de Son Fornés es un bien insólito y una oportunidad única para contemplar los bienes que nos dejaron los antepasados de Montuïri y aprovechar para visitar los edificios, calles, santuarios y viviendas construidos en los 1.500 años de historia del poblado.

-Indique los hallazgos materiales más destacados.

-Son Fornés ha proporcionado una excelente colección de restos de época talayótica, postalayótica, romana y tardoantigua. De esta última época destaca un ánfora del siglo VI de nuestra era, procedente del Mar Negro que llevaba inscrito un mensaje (Xriston Maria Gena) que hacia proselitismo de una de las denominadas herejías dominantes de la época, el nestorianismo. Incluso hemos documentado una pieza extraordinaria de época medieval. Se trata de un ataifor que se ha exhibido en el Louvre formando parte de la exposición Marruecos medieval. Un imperio en el Norte de Africa que pudo verse en París durante 2014-2015. Pero de todos los hallazgos, yo me quedo con las copas rituales del talaiot 2, aproximadamente del 700 antes de nuestra era, porque son de un misterioso contenido ceremonial y de una factura extraordinaria.

-Enumere las aportaciones más sobresalientes de Son Fornés a la teoría histórica.

-El modelo económico-social que sugerimos para Son Fornés hace más de 30 años se ha convertido en el patrón de referencia de la sociedad talayótica. La sociedad talayótica no se conocería como la conocemos ahora sin Son Fornés. Si se combina esta propuesta con la que proporcionaron nuestros trabajos en las Coves des Carritx y des Mussol, en Menorca, obtenemos un proceso social que ilustra fielmente el devenir de la mayor parte de la prehistoria de las dos islas Baleares mayores.

Por otro lado, Son Fornés ha establecido una secuencia pormenorizada de la cultura material del primer milenio antes de nuestra era en Mallorca como no ha proporcionado ningún otro yacimiento. Lo de que Son Fornés cuente con el talaiot más grande de Mallorca no deja de ser anecdótico frente a estas evidencias.

-¿Dónde radica la importancia actual de Son Fornés?

-Son Fornés no es solamente un yacimiento, un museo y una investigación que muchas personas consideran puntera. Es también una experiencia didáctica y, sobre todo, pretendemos realizar allí una labor formativa que acompañe a una atención pública de calidad. Para todo nuestro equipo es tan importante esa vertiente como la misma excavación o la investigación de laboratorio que desde siempre hemos desarrollado.

-¿Podría explicar las novedades y mejoras recientes en el poblado, museo y cases de pagès?

-Desde que comencé en Son Fornés, era un sueño para mí que se convirtiera en un centro arqueológico equipado con su propio museo, laboratorios y una biblioteca, todos ellos dispositivos culturales que acompañaran al yacimiento visitable, señalizado y con paneles explicativos dotados de las últimas tecnologías de información. Todo ello reunido en la misma pleta que contiene les cases de pagès y por donde pasaba el viejo camino real. Y creo que ha llegado el momento. Al menos eso es lo que presiento.

-¿Qué tipo de inversiones necesita el yacimiento?

-Simplemente completar y equipar las instalaciones que he mencionado.

-En Montuïri se han malgastado millones de euros en la construcción del macro e infrautilizado edificio-ecomuseo del Molinar. El coste actual suma casi cuatro millones de euros. ¿Qué podría haberse hecho con tanto dinero si se hubiera invertido en Son Fornés ?

-Con cuatro millones, si esa es la cifra, se podrían haber hecho muchas cosas, incluso un ecomuseo.

-Anticípese al tiempo. ¿Cómo ve el yacimiento en un futuro?

-Totalmente excavado, con el museo y los laboratorios equipados, en plena ebullición y con los montuïrers plenamente satisfechos por haber resarcido a sus antepasados como merecen.

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