20 de marzo de 2016
20.03.2016
Entrevista

Tomás Vibot: "Una 'possessió' es algo del pasado que no encaja en el presente"

"La ´possessió´ como tal ya no existe porque el modelo social es muy diferente al feudal" - "La conversión en agroturismos es una salida lógica para estas fincas, ya que la tierra no vale nada"

19.03.2016 | 22:37
Tomàs Vibot, autor del ensayo sobre las ´possessions´ de Mallorca.

Escritor, investigador, filólogo

  • Escritor, investigador, filólogo

    Acaba de publicar un amplio ensayo dedicado a las posesiones de la isla desde diferentes perspectivas que analizan la importancia histórica de estos latifundios "sin los cuales no puede entenderse el campo mallorquín".

La possessió mallorquina. Arquitectura, explotació i quotidianitat es el título del nuevo ensayo publicado por Tomàs Vibot en la editorial pollencina El Gall Editor. En el trabajo se analiza el papel de las 'possessions' como concepto, cuando este tipo de explotaciones que funcionaban como "pequeñas ciudades" han pasado a la historia, absorbidas por el turismo y el consecuente abandono de las tareas agrícolas.

-¿Cómo surgió la idea de radiografiar las 'possessions' mallorquinas?
-Yo ya he publicado otros libros dedicados a las 'possessions', realizando análisis de cada una de ellas por separado, pero nunca había observado la importancia de las posesiones en conjunto, como concepto, y cómo era la vida diaria en estas explotaciones antes del llamado 'boom' turístico. Este libro analiza todas estas cuestiones.

-¿Qué etapa histórica cubre su investigación?
-Es una visión de las posesiones desde la época medieval hasta la actualidad. El concepto de 'possessió' ha perdurado durante siglos de manera bastante profunda. Se ha mantenido inalterable.

-¿Qué queda hoy en día de las antiguas posesiones?
-Lo que queda actualmente es anecdótico. La 'possessió' como tal ya no existe porque el modelo social es muy diferente al feudal que imperaba en aquel tiempo. Ha cambiado el modelo y la estructura rural. Es por esto que hoy en día muchas de las antiguas 'possessions' han sido absorbidas por polígonos o se han parcelado completamente. Por ejemplo, de las fincas de Son Castelló, Son Fuster o Son Rossinyol solo quedan las casas pero se han mantenido los nombres que hoy en día identifican a los respectivos polígonos. En algunos casos solo quedan los edificios y en otros solo el topónimo.

-¿Qué aspectos de las 'possessions' analiza su trabajo?
-He estructurado el trabajo a partir de la explotación de las posesiones. Los diferentes capítulos hacen referencia al concepto de 'possessió', la arquitectura de las casas, que eran el centro donde se organizaba toda la actividad, la agricultura, el ganado y la explotación de los bosques y las garrigas.

-¿Solo de la agricultura vivían estas grandes explotaciones?
-No, también se contemplan las posesiones que a partir del siglo XIX empezaron a aprovechar otros recursos y funcionaban como industrias que se dedicaban a fabricar tejas, papel, productos textiles o ejercían de aserraderos. Aprovechaban los recursos que había en la finca para reorientar su oferta productiva y se convirtieron, parcialmente, en empresas. Eran los primeros pasos hacia la industrialización. Los motivos principales eran la llegada de nuevos inventos como el motor y también la degradación de la agricultura. Las fincas que contaban con un buen caudal de agua instalaban mecanismos de tracción. La inicitiva era de empresarios catalanes y también de algún mallorquín como Palmer, empresario de Esporles que propone a la finca de Sa Granja el montaje de una industria de papel, de la que hoy solo quedan algunos elementos.

-¿En general, cuál era el funcionamiento de las fincas?
-Eran una especie de pequeñas ciudades, un microuniverso. Las más grandes usaban un gran contingente de trabajadores, entre personal fijo y contratado. En algunas fincas olivareras de la Serra de Tramuntana llegaron a emplear a 300 personas para recoger las aceitunas. En Sóller se llegaron a injertar hasta 50.000 acebuches. Imagine la cantidad de trabajadores que debieron hacer falta...

-¿La organización de los recursos humanos era piramidal?
-Arriba del todo estaba el senyor, el propietario de la 'possessió', que solía ser absentista y dejaba la administración de la finca a l'amo, que gestionaba y controlaba la mano de obra de la posesión. El amo era quien se comprometía con el senyor y si no cumplía el pacto establecido era quien recibía fuerte. Si venían malas añadas agrícolas, era una ruina. El propietario quería sacar rédito económico y si no había beneficios, alguien tenía que pagarlo.

-¿Todas las fincas tenían un funcionamiento similar o había diferencias?
-Había aspectos generales que se reproducían en casi todas las 'possessions' como los pagos al personal, que se realizaban en tres ocasiones al año y eran con dinero y especias. También había pactos generalizados como la prohibición de extraer leña o abonos de las fincas. Otros pactos eran cambiantes en función de la posesión, si estaba en la Serra o bien en otras comarcas de la isla.

-¿Cómo era la vida cotidiana en una 'possessió'?
-La madona tenía un papel clave, era la que asumía el gobierno de la casa y su entorno y se encargaba del ganado, las aves de corral, la cocina, la limpieza...generalmente con la ayuda de las hijas. También gestionaba la despensa. El amo llevaba los negocios, generalmente con mucho estrés y con una gran responsabilidad. Los trabajadores podían vivir en la casa, junto a los animales o en el pueblo más cercano. Era una sociedad feudal, no es que trabajasen en régimen de esclavitud pero no tenían derechos. Unos pocos acaparaban todos los derechos y el resto todas las obligaciones.

-¿Qué futuro aguarda a estas fincas históricas?
-Una 'possessió' es un producto del pasado que no encaja en el presente porque están pensadas para su explotación agropecuaria. También eran un símbolo del poder de la nobleza. Las posesiones se han acabado y tendría que ocurrir un cataclismo para volver a ellas. Hoy solo quedan los restos, principalmente las casas si los propietarios tienen recursos para mantenerlas. Algunas de ellas están habitadas todo el año, aunque muchas otras no porque los dueños van y vienen. Son casas difíciles de mantener y de calentar durante el invierno.

-¿El turismo puede salvarlas?
-La conversión en agroturismos es una salida totalmente lógica para estas fincas, ya que la tierra ya no vale nada. Unas ejercen de museos como es Calderers o la Granja, mientras que otras han desaparecido o han sufrido grandes transformaciones arquitectónicas.

"Algunas casas han sufrido transformaciones excesivas"

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-¿Cuál sería la ´possessió´ más emblemática de Mallorca?
-Es difícil hablar de posesiones mejores o peores porque cada una tiene su propia singularidad. Las más grandes no tienen por qué ser las más ricas. Por ejemplo, la ´possessió´ de Formentor (Pollença) es de las más grandes de Mallorca, pero no tiene tierras de cultivo. En la isla existen desde latifundios de 900 cuarteradas hasta fincas mucho más pequeñas.

-Dicho de otro modo, ¿qué casa eligiría para pasar un fin de semana?
-Creo que me decantaría por tres que son muy sintomáticas. Me gusta mucho el Rafal de Planícia porque lo tiene todo, una parte fortificada, terrenos agrícolas y una gran vista. En el interior de Mallorca optaría por Vinagrella, en Llubí, mientras que en el Migjorn me gusta la del Rafal dels Porcs, en Santanyí. Son tres grandes posesiones con características muy diferentes entre ellas, aunque hay muchas otras interesantes.

-¿Quedan fincas que siguen estando ligadas a los apellidos de los primeros propietarios?
-Se han reducido mucho las ´possessions´ que siguen vinculadas a la familia originaria. Quedan muy pocos casos desde el siglo XIV porque generalmente pasan por procesos de compraventa. En el siglo XIX se empiezan a parcelar y vender y hay muchos casos de familias que se desprenden de las fincas por falta de dinero.

-¿Las ´possessions´ gozan de protección suficiente?
-La protección es adecuada pero no todo el mundo puede hacer de policía. A veces se desvinculan muebles de las casas y pasan cosas raras como expolios y transformaciones excesivas. La legislación es potente pero hay que aplicarla. Por ejemplo, en Raixa la modificación interior no ha sido muy afortunada, pero la restauración de los elementos etnográficos se ha hecho muy bien. Es cierto que ahora existe un proceso de mirar atrás con más respeto, pero en muchas casas se han introducido elementos que distorsionan la historia.

-¿Cuál es la posesión más antigua de la isla?
-En la Conquesta se hablaba de alquerías, que eran unidades de extensión del territorio en las que en ocasiones no había casas. En el siglo XIII, tras el Repartiment, se produjo un ´boom´ inmobiliario con numerosas compraventas. El concepto de ´possessió´ aparece entre los siglos XV y XVI.

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