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Sineu

El centro público de salud está sin aire acondicionado desde hace varios meses

El personal denuncia las duras condiciones de trabajo que deben soportar en plena ola de calor

Un pequeño ventilador es el único recurso para resistir el calor en la sala de espera.

Un pequeño ventilador es el único recurso para resistir el calor en la sala de espera. J. Frau

La ola de intenso calor que afecta a Mallorca desde hace días ha empeorado todavía más las condiciones climáticas que deben aguantar tanto el personal como los pacientes del centro público de salud de Sineu, donde la única forma de mitigar las altas temperaturas es la apertura de todas las ventanas del edificio y la puesta en marcha de ventiladores domésticos. El motivo es la ausencia de aire acondicionado, un problema que el centro sanitario arrastra desde hace varios meses, aunque algunas fuentes de la plantilla laboral aseguran que "desde hace años" la climatización del edificio no funciona correctamente y que "no calienta en invierno ni enfría en verano".

Este diario pudo comprobar ayer de primera mano las penosas condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios en el interior del edificio. En todas las consultas se han instalado pequeños ventiladores que el propio personal ha traído de sus casas y en algunas salas de espera de grandes dimensiones un único aparato se encarga de mover el aire, aunque apenas se nota en el ambiente. Las caras sudorosas de los trabajadores son la mejor prueba de la falta de una climatización adecuada. Asimismo, el personal se encarga de abrir todas las ventanas posibles y las principales puertas de acceso al centro sanitario para que circule el aire.

Fuentes de la plantilla explicaron ayer que se han realizado todas las gestiones posibles con las autoridades competentes, tanto la gerencia del Ib-Salut como el hospital comarcal de Inca, centro de referencia de Sineu, para solucionar el problema, aunque por ahora nadie conoce los plazos para la reparación del sistema de aire acondicionado. "La temperatura del interior está al límite de lo que marca la ley en cuestiones de permisividad climática, según han concluido las diversas pruebas que se han realizado", explica una enfermera del centro.

Otras trabajadoras aseguran que lo están pasando "muy mal" y que incluso han estudido posibles movilizaciones para forzar una solución rápida al problema. "El año pasado ya fue igual y en invierno hemos pasado mucho frío, hasta el punto de que la gente traía calefactores de su casa", explican las fuentes.

Las consecuencias del intenso calor que hace en el edificio son diversas. "Hay pacientes que vienen con mareos y vómitos, y el calor empeora todavía más su situación", explican. Asimismo, también es habitual que entren moscas, hormigas y otros insectos. El personal ha tenido que poner en práctica una serie de remedios caseros para paliar el calor como la colocación de papel con esparadrapo en las grandes vidrieras que dan a la terraza interior del edificio con el objetivo de que no entre el sol.

Y es que los trabajadores se quejan de que el diseño del edificio sanitario no ayuda en una situación como la actual, ya que está pensado para que entre mucha luz natural a través de los ventanales. "Es un auténtico horno", aseguran las fuentes.

El personal sanitario también ha hecho llegar diversos escritos de queja a Riesgos Laborales del Ib-Salut para dejar constancia de las duras condiciones de trabajo que deben afrontar, aunque lamentan que por ahora no han recibido respuesta alguna de las autoridades competentes.

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