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Artà

El primer baile de las 'Cavalletes'

Por primera vez en toda su historia, el tradicional grupo incluyó a cuatro niñas en sus coreografías en una Capta que sirve para honrar al sant Antoni 'dels albercocs'

Las cuatro primeras niñas ya bailan con los Cavallets, que de nuevo sacaron a la calle a centenares de vecinos expectantes.

Las cuatro primeras niñas ya bailan con los Cavallets, que de nuevo sacaron a la calle a centenares de vecinos expectantes. b. capó

Por primera vez en toda su historia, los emblemáticos Cavallets de Sant Antoni de Pàdua de Artà incluyeron también Cavalletes. Maria Bonet, Esperança Vaquer, Maria Cursach y Roser Ferrer fueron las cuatro niñas que se unieron este año a los bailes ancestrales del conjunto para, como cada año por estas fechas, celebrar la llegada del santo dels albercocs. La ruptura de la tradición sin embargo no ha supuesto ningún trauma ni protesta.

El Convent dels Pares Franciscans de Son Bonaventura, fue el punto de salida de la Capta, una tradición vestida de solemnidad que a su paso por las principales calles del barrio des Convent se vio acompañada por la figura del siglo XVII recuperada para la ocasión hace dos años.

La Capta es una de las fiestas más emblemáticas para los artanencs, lo que pudo constatarse perfectamente en la cantidad de vecinos que salieron a la calle para recibir y vitorear a los Cavallets, con los que ya se augura el inicio del verano. Tradicionalmente la Capta era la denominación para el desfile que servía para coger fondos vecinales de cara al mantenimiento de la capilla dedicada a la memoria del otro sant Antoni.

Los estudiosos de la historia del grupo recuerdan que antes de la exclaustración de 1835 ya hay constancia de la existencia de Cavallets, si bien la primera documentación escrita es de comienzos del siglo XX. El grupo lo forman catorce Cavallets, de los cuales bailan diez en cada representación, mientras los demás aguardan su turno.

Recorrido más rápido

En esta ocasión y para evitar que la ceremonia de bailes y desfile se alargara en demasía, se varió ligeramente de fórmula: si hasta ahora tras el baile se efectuaba un refresc en una casa distinta del pueblo, este año solo hubo un refrigerio, el del final del recorrido, otra vez en la iglesia de Son Bonaventura con todos los Cavallets juntos. Con lo que de esta manera el recorrido duró aproximadamente dos horas, de las seis hasta las ocho de la tarde.

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