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El cuñado más solidario de Santa Ponça

Un vecino de la localidad 'calvianera' viajó a Gran Bretaña para donar un riñón a su familiar político, gravemente enfermo

Martin Blake, después de donar su riñón a su cuñado, John Clarke.

Martin Blake, después de donar su riñón a su cuñado, John Clarke.

La del cuñado es una figura familiar que, tradicionalmente, alimenta un sinfín de chistes sobre supuestos malos rollos y competencias en el seno del clan. Un enfoque que, desde luego, no se corresponde con la historia de un vecino de Santa Ponça (Calvià), el británico Martin Blake, y el marido de su hermana, John Clarke. Ambos, de 50 años.

Blake ha salvado en Gran Bretaña la vida de su cuñado al donarle el riñón que necesitaba. Y, para recaudar fondos con los que descubrir nuevos tratamientos, está organizando una fiesta en Santa Ponça para el próximo 27 de junio. Su amistad se remonta a la época del colegio. "John ha sido mi mejor amigo desde que teníamos 11 años", cuenta Martin, que es director en una óptica (Specsavers) de la localidad calvianera.

Cuando John Clarke enfermó, se veía obligado a recibir diálisis cinco veces por semana. Esperaba un riñón, pero los plazos se podían eternizar. La lista de espera en Reino Unido para un riñón es de más de cuatro años. Primero, fue la mujer de John la que dio el paso de donar su riñón. Pero el trasplante no tuvo éxito. Fue entonces cuando Blake tomó la decisión. A lo largo del año pasado, viajó en secreto varias veces a Gran Bretaña para hacerse las correspondientes pruebas médicas. No se lo dijo a sus familiares para que no se preocupasen.

En esta ocasión, el trasplante funcionó y los dos se recuperan ahora satisfactoriamente. "Me dijeron que necesitaría tres meses para recuperarme. Los dos primeros meses fueron difíciles, pero ahora me siento mucho mejor. Es verdad que no puedo ir al gimnasio, porque me siento un poco cansado. Pero nada más que eso. Ya puedo trabajar. Mi vida no es diferente, pero he logrado una sensación de calma y relajación. ¡Ha sido una experiencia muy emocionante para mí!", explica Blake.

Su cuñado también dice encontrarse "fantástico". Ahora, sólo tiene que ir al hospital una vez cada tres semanas. Lo único que le falta, bromea, es su pelo, que confía en recuperar pronto. "¡He recibido un riñón de calidad!", suele decir en broma también a sus allegados.

El gesto solidario no ha acabado con la culminación del trasplante.

Blake recuerda que un trasplante de riñón "sólo dura de 10 a 15 años". "Pasado ese plazo, el ciclo podría comenzar de nuevo si no se descubren nuevos tratamientos o curas", explica.

Por eso, ha decidido ir más allá y ha iniciado una campaña de recaudación de fondos, cuyo principal acto será una fiesta con música el 27 de junio en Santa Ponça. Lo recaudado se destinará a la organización Kidney Research UK y a la federación nacional ALCER.

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