La causa judicial sobre la presunta trama corrupta en la Policía Local de Calvià tiene una vertiente poliédrica, en la que los investigadores deberán determinar si existieron tratos de favor a empresarios o vinculaciones con redes de narcotraficantes. Otra vertiente en la que trabajan los investigadores tiene que ver con la parte más monetaria, esto es, con el itinerario que siguió el beneficio económico generado.

Así, agentes de la Policía Nacional han rastreado cuentas bancarias en busca de posibles indicios sobre blanqueo de capitales, operaciones que irían encaminadas a legalizar ese flujo de dinero. Estos rastreos se enmarcan en las continuas actuaciones que se están desarrollando desde el juzgado de instrucción número 12 de Palma, a la hora de echar luz sobre cómo operaba la presunta trama policial. En los últimos días, se han sucedido las declaraciones en sede judicial, aunque las informaciones trascienden con cuentagotas debido al secreto de sumario.

Origen del caso

El caso estalló la semana pasada, cuando la juez Carmen González ordenó la prisión preventiva para el jefe de la Policía Local de Calvià, José Antonio Navarro, el responsable de la Unidad Canina, Miguel P., y otro agente, Antonio S. Unos días antes de ese mandato judicial, un grupo de empresarios aportó a la Fiscalía Anticorrupción una serie de documentos sobre supuestas extorsiones y tratos de favor a determinados locales de la zona, especialmente de Punta Ballena.

Agentes de la Brigada de Información de la Guardia Civil y de la Policía Nacional trabajan en varias direcciones.

Como publicó ayer este diario, la investigación sobre la presunta trama de corrupción en este cuerpo policial de Ponent intenta averiguar si agentes de Palma colaboraron con las prácticas ilegales que son objeto de las pesquisas judiciales.

Conexión con Palma

Desde que estalló el caso, han estado muy presentes en la investigación los nexos entre este caso y el abierto en la Policía Local de Palma, por presuntas irregularidades en las oposiciones y supuestos casos de extorsión a locales nocturnos.

Los agentes encargados de las pesquisas trabajan también sobre el escenario de que la presunta trama corrupta intentase obtener un beneficio económico a través de mordidas (sobornos), que se aplicarían sobre la actividad de determinados vendedores ambulantes y prostitutas callejeras, que abundan en las calles aledañas a Punta Ballena, en Magaluf.