Conocer la historia a través de un recorrido teatralizado por las murallas de Alcúdia. Ése fue el objetivo del Via Fora celebrado recientemente en la localidad y que estuvo basado en varias representaciones cuyas escenas tenían en común la presencia de un narrador que aparecía inicialmente para contextualizar el momento histórico que iba a representarse. A continuación, los actores escenificaban circunstancias cotidianas.

La primera escena se situaba en el siglo XIV, en la construcción de las murallas. La escena mostraba cómo unos obreros gandules que no terminaban de decidirse a dar celeridad a su trabajo a pesar de las exigencias del rey, se vieron obligados a tomar las armas para defenderse contra un ataque castellano. Los asistentes siguieron por las estrechas calles de la ciudad a la banda de música, hasta llegar a la iglesia de Sant Jaume. Allí, tuvo lugar la segunda escena, referida a la época de la rebelión de las Germanías. En el siglo XVI prácticamente toda Mallorca se encontraba a merced de los amotinados, excepto Alcúdia, donde, tras las puertas cerradas de las murallas, resistían un grupo de lugareños.

Así, la escena representada mostraba cómo un agermanat pretendía que uno de los alcudiencs que resistía tras las murallas les abriera las puertas para cobijarse.

Otra de las escenas condujo a los espectadores hasta el siglo XVIII. Después de que el reino de Mallorca se convirtiera en propiedad de Castilla, el año 1717 comenzó el reinado del primer gobernador castellano de Alcúdia, José de Mariconda. El gobierno del nuevo jefe del imperio supuso la modificación de numerosas leyes, que cambiaron muchas de las costumbres de los vecinos. La representación mostraba cómo dos rebeldes deciden subirse a la puerta de Sant Sebastià a tomar "la fresca" y comer sandía, a pesar de que las leyes de Mariconda prohibían a los civiles subir a las murallas. Así, la protagonista de este escenario fue la comicidad. La siguiente escena estuvo dedicada a la plaga de fiebre amarilla que tuvo lugar en el siglo XIX.