El municipio de Sencelles acogió ayer la XXVIII edición de la romería que los devotos de la beata Sor Francinaina de la zona de sa Casa Blanca realizan hasta el municipio. A las siete de la mañana los madrugadores peregrinos fueron obsequiados por la organización con un desayuno a base de chocolate y ensaimadas. Tras recopilar fuerzas, iniciaron su camino a pie, mientras que carros, carrozas, tractores y caballos emprendieron la marcha una hora más tarde. El recorrido fue de unos 25 kilómetros. Los peregrinos llegaron a mediodía a Sencelles, donde los vecinos engalanaron las calles para recibirlos. La fiesta concluyó con una multitudinaria paella de hermanamiento en el polideportivo.