Comunidad educativa y en particular la asociación de madres y padres de alumnos del Ceip Urbanitzacions de Llucmajor expresan su indignación por la situación que presenta el colegio. "Hace más de tres años que el centro tiene averiado el sistema contraincendios, el cual solo funcionó supuestamente para la acreditación de la licencia de actividad", critican.

Asimismo, diversas fuentes revelan que el malestar ha aumentado porque en las jornadas de huelga una media de 350 alumnos estaban vigilados por los servicios mínimos, nueve personas, "y en caso de incendio las consecuencias podrían haber sido fatales por la carencia del sistema de detección". Por ello, preocupa la próxima huelga. "El problema no solo está en el aparato que se encarga de detectar el humo, sino que al no haber sido mantenido, todo el sistema se ha averiado, como la bomba de agua y las tuberías", señalan. Por ello, un miembro del consejo escolar interpuso una denuncia, pendiente de resolucion.

La asociación de padres, harta y "cabreada" de ver como instituciones "se pasan la pelota", ha decidido "ir a por todas ya que la vida de 425 niños y 30 profesores no deben entender ni de burocracia ni de partidas presupuestarias". También exigen más horas de limpieza y rechazan elevadas ratios y número insuficiente de docentes y la reducción de la Auxiliar Técnico Educativo (ATE).