Can Picafort
El cronista mordaz era el párroco
Nicolau Pons recopila los artículos que publicó bajo el pséudónimo en Pere de s´illa des Porros

Nicolau Pons presenta hoy su libro sobre Can Picafort. / b. ramon
mateu ferrer. santa margalida
"Este mes de febrero de 1985, he sabido que Gabriel Cañellas vino a cenar a Can Picafort a escondidas. También el otro día vi a Pep Melià dentro del restaurante Can Mandilego. Y después dicen que aquí pasamos hambre. Ya estoy impaciente por saber qué nos dirá doña Croqueta cuando venga a Can Picafort el mes de agosto". Así empieza una de las crónicas mensuales que a lo largo de doce años se publicaron en la revista Can Picafort bajo el pseudónimo de en Pere de s´illa des Porros, en alusión al islote del mismo nombre en la costa de Santa Margalida.
La sección de en Pere de s´illa des Porros fue una de las más leídas de la publicación local, ya que combinaba la crónica social y política con la denuncia más ácida, en una localidad donde el fenómeno turístico iba en auge.
Mordaz, satírico, criticón? el verdadero autor que se escondía tras la firma de en Pere de s´illa des Porros descubre ahora sus cartas, resultando ser Nicolau Pons, párroco de Can Picafort durante 22 años (de 1974 a 1996) y director de la revista local. Este sacerdote jesuita, que hoy reside en el colegio Monti-sion de Palma, acaba de recopilar los escritos que hicieron famoso a su personaje, y los agrupa en el libro Can Picafort, anys 1985-1997, que ha contado con el patrocinio del Ayuntamiento de Santa Margalida.
En el prólogo, el sacerdote admite que "estas impresiones y comentarios sobre los grandes y pequeños acontecimientos que ocurrían en estos lugares los publiqué no obstante, sin dar la cara, sino que escribía al amparo de diversos pseudónimos, el principal de ellos en Pere de s´illa des Porros, que figuraba ser un hombrecito sencillo, único habitante del pequeño islote que se halla enfrente de la necrópolis de Son Real", la finca pública del Govern.
Con los años numerosos vecinos llegaron a descubrir la verdadera identidad de en Pere de s´illa des Porros, y el propio Pons admite que "no hubiese habido originalidad ni especial novedad en estas crónicas si no hubiera sido porque este desconocido y siempre perdido autor fue ni más ni menos que el rector de la parroquia, aportando así a sus opiniones y comentarios cierta morbosidad".
La ironía fue la principal arma de Pons, para hacer más comestible la noticia pura y dura, como por ejemplo la buena ocupación hotelera, a principios de la temporada de 1986: "La Thatcher nos ha salvado el mes. Aunque la premier británica no quiera devolvernos Gibraltar de ninguna de las maneras, nos ha enviado a un buen grupo de turistas ingleses que han hecho que Can Picafort tuviera un mayo alegre y movidito. Muchas gracias, señora Thatcher, ya no la llamaremos más ´Dama de Hierro´, sino ´Dama de la Rosa´ del mayo picaforter".
Escribir con pseudónimo y haberse creado un personaje popular permitió a Pons opinar alegremente de ámbitos fuera del estrictamente eclesial, y especialmente polémicos como el político, lo que le valió algún que otro enfrentamiento con distintos consistorios. "Mientras dirigí la revista me las tuve que ver con siete alcaldes de Santa Margalida, y eso no es fácil, ya que todos querían el papel impreso a su favor y una crítica, aunque fuese humorística como la de en Pere de s´illa des Porros nunca sentaba bien", recuerda. El libro se presenta hoy viernes en la biblioteca municipal de Can Picafort, a las 20,30 horas, donde los seguidores durante años del náufrago que comentaba la actualidad picafortera desde el vecino islote des Porros tendrán al fin la oportunidad de conocer al verdadero Pere, y les firme una dedicatoria.
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