-Hace unas décadas, en pleno desarrollo turístico, se hizo famosa la frase aquella que definía a Calvià como ´el municipio más rico de Europa´. De su experiencia actual como voluntario habrá llegado a conclusiones bien distintas.

-Estamos en una zona, y hablo de núcleos como Palmanova, Magaluf o Portals Nous, que era de las mejores de Calvià. Hace unos años era impensable que pudiera haber tanta gente necesitada.

-¿Hay un problema de hambre en el municipio?

-Hay gente que no tiene para comer. Nosotros atendemos a unos 140 adultos y 40 niños. Cada dos semanas repartimos entre cada grupo familiar un bolsa con alimentos. Arroz, pasta, legumbres, aceite, leche, galletas, tomate frito... Cada dos semanas, distribuimos unos 600 kilos de comida. El año pasado se llegaba a formar una cola de 200 personas aquí en Palmanova [delante de la parroquia].

-200 personas. Eso es mucha gente.

-Para evitar esa aglomeración e intentar que el reparto se haga de la manera más discreta posible, hemos dividido nuestra acción en cinco parroquias. El Toro, Son Ferrer, Magaluf, Palmanova y Portals Nous. En cada una, se reparten ahora los alimentos. El almacén central está en Palmanova.

-¿Cómo asume su nuevo estatus económico la gente que nunca había tenido que recurrir a estas ayudas?

-Ahora viene gente que hace años era impensable que viniera. Cuando empecé, hace cuatro años, venían más indigentes. Ahora, lo que hay es mucha gente necesitada. Personas que tenían su trabajo, su casa... Procuramos que la gente no se sienta avergonzada. Por eso repartimos en cada parroquia o a veces, incluso, a domicilio.

-¿Cuál es el perfil de las personas que llegan ahora a Cáritas en Calvià?

-Nos vienen un poco más de extranjeros que de españoles. La proporción sería la de un 60 y 40 por ciento. La mayoría son trabajadores parados de la hostelería o de la construcción. Hay bastantes jóvenes, con niños, y de mediana edad. Los mayores no son tan abundantes. Vienen incluso personas que están trabajando.

-Y, a pesar de tener un sueldo, no les es suficiente para vivir.

-Algunos tienen incluso casa en propiedad. Pero es que el sueldo no les basta. Tienen una hipoteca. O un alquiler. Tienen que pagar los gastos fijos. La luz. La guardería.

-Uno de los tópicos más usados de la crisis es la idea de que en tiempos de dificultades se saca lo mejor de las personas. ¿Los calvianers son solidarios con sus vecinos que lo están pasando mal?

-La gente es solidaria. Y creo que sí, que la crisis nos hace mejores. Nosotros participamos, por ejemplo, en la ´Operación Kilo´, que patrocina el Rotary Club. Consiste en pedir permiso a los supermercados para estar en la entrada del establecimiento. Allí se reparten octavillas entre los clientes para decirles que pueden comprar algo de pasta o arroz y dárnoslo después. Pues bien, me acuerdo de que en la última ´Operación Kilo´ nos vinieron unos chicos que se informaron de la iniciativa. Nos compraron dos bolsas cargadísimas con alimentos.

-¿A través de qué otras vías obtienen los alimentos?

-Unas tres veces al año, el Banco Europeo de Alimentos nos hace un envío. Además, en cada parroquia hay una cesta solidaria en la que la gente puede depositar alimentos. Y ahora tenemos una campaña que consiste en ir a los hoteles que cierran para pedirles si tienen alimentos no perecederos que nos puedan donar. Eso sin olvidar los propios fondos de la parroquia, que utilizamos para comprar alimentos también.

-¿Hay picaresca entre la gente que pide ayuda?

-Sí que la hay. Unos pocos casos. Si lo detectamos, cortamos la ayuda enseguida.

-¿Cuántos voluntarios de Cáritas hay en Calvià?

-Una quincena, incluidos los coordinadores de caridad de cada parroquia y los profesores, que imparten clases de apoyo escolar a niños con familias que no se pueden permitir un profesor particular.

-Al estar en contacto con historias personales tan duras, ¿cómo logran desconectar?

-La clave es no llevarte el problema a casa. Hay que ser consciente de que no somos salvadores del mundo. Sí que intentamos ayudar al que podemos.

-Están iniciando una nueva campaña de distribución de alimentos. ¿Qué sensaciones tiene?, ¿la penuria se generaliza o no serán necesarias tantas ayudas?

-Creo que será peor esta campaña. No hay nada que indique que empiece a haber trabajo.