El ayuntamiento de Pollença anunció ayer que se dirigirá a la demarcación territorial de Costas de Balears para solicitar una "implicación activa" en el mantenimiento del paseo Voramar, en el Port de Pollença, debido a los graves "problemas estructurales" que padece esta emblemática vía urbana situada en primera línea del Moll y que se agudizaron con motivo del temporal del pasado uno de noviembre que azotó de forma especial el norte de la isla.

Según informó ayer el departamento de Medio Ambiente, el passeig Voramar, el más antiguo del Port de Pollença y el más importante desde el punto de vista patrimonial y turístico, ha sufrido numerosos daños en su estructura a lo largo de los últimos años. Al parecer, el último episodio tempestuoso de principios de mes los ha "exagerado". Por este motivo, la institución municipal tiene previsto solicitar a Costas una mayor colaboración para mejorar el mantenimiento del paseo.

Durante el pasado fin de semana, operarios de diversos departamentos municipales han realizado trabajos de urgencia en la primera línea del Port para recuperar el estado de las playas y de otros elementos urbanos que resultaron perjudicados por la última tormenta.

Entre el viernes y el sábado, los servicios municipales se dedicaron a limpiar unos 2.500 metros del paseo marítimo del Moll. "En algunos puntos se han retirado hasta 25 centímetros de arena que se había desplazado desde las playas, con una amplitud de hasta seis metros en algunas zonas", explica el regidor de Servicios, Martí Roca. Dos camiones, un tractor, una excavadora y dos miniexcavadoras fueron algunos de los medios que tuvieron que movilizarse para que el estado de las playas fuese óptimo, ya que el Port de Pollença sigue registrando una "elevada afluencia" de turistas a pesar de que la temporada se ha dado por finalizada.

Barcos varados y árboles caídos

Las tareas de reposición de la primera línea del Moll, llevadas a cabo por personal de las playas, limpieza viaria, jardinería, servicios, Policía Local y la empresa municipal de Servicios (Emser), también tuvieron que retirar hasta ocho embarcaciones que habían quedado varadas en las playas debido a la fuerza del temporal y un total de cuatro árboles de grandes dimensiones que el viento había tumbado. Respecto a los trabajos de urgencia ejecutados el pasado fin de semana, la regidora de Medio Ambiente, Maria Buades, destaca que el objetivo era el de "recuperar con la máxima urgencia el estado de las playas del Moll, gravemente dañadas después de la última tempestad". La edil del PP añade que la actuación era "prioritaria" debido a la importancia de "cuidar al máximo" el estado del municipio porque los clientes de temporada baja "contribuyen a desestacionalizar el turismo."

Una vez finalizado el plazo de explotación de las playas del muncipio, el ayuntamiento de Pollença tiene previsto adoptar una serie de medidas para contener la arena durante el invierno. Algunas de las iniciativas que se llevarán a cabo consisten en la siembra de vegetación en la playa dels Tamarells, la implantación de barreras eólicas y el retorno a la playa de los restos de posidonia que habían sido retirados a lo largo del pasado verano para facilitar el baño a los visitantes. La idea es la de "imitar el funcionamiento de las playas naturales para que sean más resistentes a las tempestades".