El pasado viernes, festividad del Pilar, una tormenta causó estragos en un considerable número de viviendas del pueblo de Campos. Una vez más, la carretera de la Colònia también se vio desbordada por el agua. Las escenas vividas, de residentes achicando plantas bajas y garajes, no fueron un hecho excepcional. En otras ocasiones se han registrado grandes acumulaciones de agua y, por ello, muchos vecinos exigen soluciones.

Guillem Ginard (+Acció), concejal de Urbanismo, al igual que otros vecinos consultados por este diario, opinó que, a pesar de que la red de pluviales "funciona bien", una de las causas de las inundaciones es el excesivo reasfaltado de determinadas calles del pueblo. Calles como Creu, Plaça, Santanyí y Síquia, entre otras vías, han visto en las últimas décadas como la altura de las aceras cada vez más se nivelaba con la calzada.

Además, según Ginard, en un pueblo de las características de Campos, muy llano y enclotat, es muy difícil evitar estos problemas de inundaciones. Y más aún cuando se debe cumplir una normativa como la de eliminación de barreras arquitectónicas, que sí facilita la accesibilidad pero puede favorecer las inundaciones.

Por otro lado, expertos ingenierios y conocedores del medio advierten de que Campos ha ido perdiendo en el último siglo parades y otros elementos que frenaban la entrada del agua. Cabe apuntar que hay casas que también se ven más afectadas a raíz de la circulación de vehículos precisamente cuando las calles están inundadas. En consecuencia, residentes solicitan una actitud cívica y de sentido común a conductores.

Capítulo aparte merecería la carretera de la Colònia, que precisaría de unas obras hidráulicas concretas (como puentes) para que la torrentera no invadiera la calzada.