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A las dificultades congénitas de las arcas municipales, ahogadas por la caída de ingresos y las dificultades de financiación, se ha sumado en las últimas semanas una noticia no precisamente halagüeña: el tijeretazo al Plan de Obras y Servicios (POS), la convocatoria de ayudas del Consell de Mallorca a los municipios. El presidente de la Federación de Entidades Locales de Balears (Felib), Joan Albertí, asegura que la medida afectará a "pequeñas obras" de mantenimiento que tenían previsto realizar los ayuntamientos.

Según explica, en la última convocatoria del POS, se consensuó que en vez de hacer "grandes inversiones" se primasen este tipo de obras de menor dimensión y que fomentan el empleo local. Albertí recordó que no había "aportación estatal" para el plan, ya que el ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas tiene previsto no presupuestar ninguna cantidad para los planes de obras y servicios. Este año, el POS no se elimina del todo. El conseller de Cooperación Local, Bernadí Coll, precisó que, de los cinco millones de euros presupuestados en el plan, se recortan dos millones correspondientes a la financiación de proyectos nuevos, pero se mantienen las inversiones plurianuales.

Hay alcaldes que defienden que el POS era un buen sistema para garantizar la "solidaridad" con los ayuntamientos con menor capacidad económica para acometer inversiones. "Sin duda, es una mala noticia", dice el alcalde de Son Servera, Pep Barrientos (PSIB-PSOE).