26 de mayo de 2012
26.05.2012

"Me gustaría tener aquí todas las ´calaixeres"

Maria Magdalena Gelabert Miró. Filóloga, escritora y directora de la Institució Pública Antoni M. Alcover

26.05.2012 | 08:50
"La ´llengua´ es mucho más que un medio de comunicación, tiene nuestro ADN".
Acaba de publicar el poemario ´Dona sàpiens´. Se expresa lúcida y amable. Considera que el ´Diccionari´ "sin ser una enciclopedia tiene una información añadida impresionante". Dirige el casal dedicado a Alcover en Manacor.

€En total, diez volúmenes. ¿Cuántos colaboradores llegó a sumar Alcover?
€Más de 1.500, colaboradores de todos los Països Catalans que le iban aportando cédulas a partir de un modelo que preparó en 1900, publicando y divulgando la Lletra de Convit en 1901, unos modelos de cédulas por campos, temas, metodología... Estos 1.500 colaboradores las iban enviando progresivamente a mossèn Alcover. Hizo un gran llamamiento a todos los amantes de la llengua.
€Puede decirse entonces que la ´Lletra de Convit´ fue el alma del ´Diccionari´.
€Viene a ser el lanzamiento de la idea de la gran obra del Diccionari. Mossèn Alcover creó una especie de red de colaboradores y al ser un proceso muy largo, el primer volumen salió en 1930, el Diccionari vivió muchas etapas. Desde una primera de euforia, que se enriqueció mucho a partir del primer congreso internacional de la lengua catalana, a partir de las eixidies que mossèn Alcover hacía a los diferentes territorios de habla catalana, hubo como una etapa en la que todos querían participar. Después, mantener este trabajo no era fácil. Hubo un periodo en el que tuvo gente contratada para extracción de información de libros, clasificación y catalogación de las cédulas, etc.
€Más de dos millones de cédulas.
€Sí. De hecho cuando decimos cédulas yo al inicio me las imaginaba como estas cartulinas pequeñas con una raya roja y otras azules. Hay algunas así pero hay muchas que son un paper d´estrassa molt primet, transparente... Porque en aquella época el papel era muy escaso. Ahora todas las cédulas están digitalizadas con un proyecto que hizo la Càtedra Alcover-Moll-Villangómez de la Universitat. Están en unas calaixeres de hierro ignífugas para protegerlas porque en las de madera que nosotros tenemos se deteriorían.
€¿Y las ´calaixeres´ auténticas?
€Las dos que tenemos nosotros aquí están restauradas y son auténticas, pero hay unas siete. Mossèn Alcover y Francesc de Borja Moll utilizaron siete calaixeres para acumular las cédulas. Comenzó con una que le hizo el fuster Mola de Manacor (Morell). Tenía como tres módulos de cajones, luego las hay que son más altas, más bajas... Estaban en el Arxiu del Regne de Mallorca pero ahora está en obras y no sé si la Universitat las trasladó al Parc Bit. Es un material que debe estar almacenado todo el tiempo que duren las obras. Y creo que el objetivo era llevarlas a Can Oleo de Palma. Desconozco cómo acabará este proyecto porque es complicado.
€Lo ideal sería trasladarlas a Manacor.
€Me gustaría mucho que este material estuviese aquí. Es un lugar muy adecuado. Tenemos un casal de mil metros dedicado exclusivamente a esta figura. Las calaixeres y todo el material del archivo relativo a mossèn Alcover, su sitio es este.
€Es una aspiración lógica no en vano este casal se adaptó para acoger y divulgar todo lo referente a Alcover.
€De hecho la nueva biblioteca monográfica tiene este objetivo, aglutinar todo el material posible de mossèn Alcover.
€¿Todas las ´eixides´ en busca de información fueron de Alcover en solitario?
€Francesc de Borja Moll le acompañó en algunas de las últimas eixides. Unos diez años de trabajo conjunto aportaron a Moll una experiencia, una visión del Diccionari, de la filología, de las palabras, que compartió mucho con Alcover. Además, de alguna manera Moll era una persona muy tranquila, pausada, relajada, y Alcover tenía este empuje que no le paraba nadie, y era como una especie de compensación.
€Cuentan que el horario de trabajo de Alcover era exagerado.
€Se levantaba a las 4.30 horas, y en periodos de mucho trabajo a las 3.30. Consideraba que Moll era un perezoso porque se levantaba a las 6.30 y le pagaba. Compaginaba este trabajo con los religiosos. Una anécdota: l´amo en Joan Riutort de Petra le leía las revistas filólogicas que llegaban de Europa para no perder tiempo durante el amuerzo. Y cuando le intereraba alguna cosa en especial le decía esto anótalo, para no perdre el conill ni el temps del dinar. Cabe explicar que esta costumbre de leer durante los almuerzos en los refectorios era propia de los conventos.
€Promocione el ´Diccionari´.
€Es una obra de referencia, no solo para filólogos sino para cualquier persona. No se arrepentirán nunca de consultarlo. Es un punto de partida impresionante. Un tesoro de información: con etimología, pronunciación, variantes, anacronismos, referencias a clásicos, refranes, dichos, una extraordinaria riqueza lexicográfica, etc. Una obra plenamente vigente y excepcional a nivel europeo.

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