La Fundación Alzina, propietaria de la possessió de son Bordils ha recurrido ante el juez la orden municipal que le obliga a rehabilitar las emblemáticas casas de dicha finca. Se trata de uno de los casos más acuciantes en cuanto a preservación de la arquitectura rural típica. Las históricas casas de la possessió están prácticamente en ruinas y la propiedad argumenta que no tiene dinero para rehabilitarlas.

El alcalde de Inca ha decretado ya en dos ocasiones un requerimiento instando a la propiedad a emprender las obras de conservación oportunas. El primero lo firmó hace años Pere Rotger. Ese documento prescribió sin que lograra su fin. Rafel Torres, actual alcalde, emitió otro el año pasado y agotada la vía administrativa la propiedad ha recurrido a la judicial. Aún no ha presentado escrito de alegaciones, pero todo hace presuponer a que esgrimirá las mismas razones de falta de dinero.

Los técnicos municipales estiman que el importe de las obras asciende a 500.000 euros. El Ayuntamiento tiene la potestad de emprenderlas subsidiariamente y demandar a la propiedad el reintegro del importe. Sin embargo, el propio alcalde reconoce que el municipio no puede afrontar actualmente esa inversión.

El PSM ha reivindicado en repetidas ocasiones que se rehabiliten las edificaciones. Se trata de un conjunto de edificios del siglo XVII . Contiene un celler cuya cubierta soportan seis grandes arcos.