Antoni Reynés Socias es uno de los pocos alpargateros que quedan en la isla. Solamente se dedican a este oficio dos personas, una en Campanet y otra en Consell, donde continúan fabricando alpargatas artesanalmente.

-¿Cuándo empezó?

-Hace 20 años. Había trabajado antes de zapatero. La fábrica cerró y pensé que las alpargatas podrían ser rentables.

-¿Quién le introdujo en ello?

-L´amo en Toni Palou de Son Garreta, que fue quien tuvo el último taller en la localidad. Él me enseñó y además me aportó algunos clientes suyos.

-¿Dónde vende las alpargatas?

-En diversos pueblos de Mallorca como Andratx, Artà, Algaida, Sóller, Madrid y Barcelona. En Sóller fabriqué las alpargatas para la batalla de los moros y cristianos.

-¿Cuántos pares elabora al día?

-Alrededor de veinte. Eso sí, empezando de buena mañana y hasta las ocho de la noche.

-¿Lo hace todo usted?

-Prácticamente sí. Solamente me cosen la tela, que procede de Sóller y Alicante.

-¿Son totalmente artesanas?

-Debido a la demanda, uno puede encontrar alpargatas artesanas a un precio de unos 25 euros y otras más. Hay para todos los gustos y precios.

¿Donde se pueden adquirir?

Aquí mismo, en Campanet y todos los domingos salgo al mercado de Pollença, además de las ferias.

¿Quienes son tus principales clientes?

La gente de Mallorca y últimamente los alemanes.