"Me llamo casi igual que la presidenta del Parlament y soy del mismo pueblo, pero le llevo unos cuantos años más", dice la simpática Maria Munar Riutort, que hoy cumple 100 años. Como explica ella misma, es de Costitx y algo pariente de la presidenta, aunque de lejos. ¿Y quién no es pariente en el pequeño pueblo de Costitx?.

Antoni Salas, alcalde del referido municipio, no quiso dejar la oportunidad para hacer llegar un ramo de flores y su felicitación a su paisana que, aunque residió 88 años en el pueblo, desde hace unos cuantos vive con su hijo Jaume junto al mar, en Can Picafort.

Maria Munar nació el 17 de diciembre de 1907. Es la menor de cuatro hermanos. Tiene un único hijo, Jaume. Como ya se ha dicho vive con él y la esposa de éste, además de sus dos únicos nietos: Jaume y Sebastià. La centenaria cuenta con dos sobrinas: Maria Fiol Munar y Esperanza Garcías Munar, hijas de sus hermanas. La familia está muy unida y se pudo ver en las innumerables muestras de afecto que ayer se prodigaban, pues decidieron adelantar la celebración para que cayera en domingo.

El alcalde delegado de Can Picafort, Bernat Alzamora, también quiso agasajar a la que es desde hace unos años su vecina. La visitó en su domicilio de la calle Orellana y le transmitió la felicitación del alcalde de Santa Margalida, Martín Ángel Torres.

Recibió muchos regalos, incluido el de su pastel de cumpleaños. Su nuera cuenta divertida que al ir a encargarlo le dijo a la pastelera que pusiera "lo que habitualmente se ponga a los que cumplen 100 años". La pastelera contestó que no sabía que poner porque era la primera centenaria que hacía "pero precisamente por eso insistió en regalarle la tarta", cuenta.

Maria Munar trabajó como zapatera, con su padre, mientras fue soltera. Cuando se casó se dedicó a trabajar la tierra junto a su esposo. Era una mujer que amaba la naturaleza. Hace unos años su hijo vendió las gallinas que aún tenía pues se escapaba hasta una finca de su propiedad para cuidarlas ella misma.

No es fácil olvidar aquello que ha sido la vida de alguien durante muchos años y es que Maria Munar vivía del campo, de sembrar cereales, de segar, trillar, cuidar un pequeño rebaño de ovejas y dos vacas.

Ella dice que los tiempos han cambiado una barbaridad desde su juventud. Cuenta una anécdota muy especial para ella pues conoció a Margalida Cativa, una mujer venerada en Costitx y a la que se le atribuyen hechos milagrosos. "Yo era una niña y un día en la iglesia fui a comulgar con las manos metidas en los bolsillos del abrigo. Margalida Cativa se me acercó y me dijo: Niña no has de ir a comulgar con las manos en los bolsillos las has de cruzar sobre el pecho."

Su nieto Jaume dice que "en unos meses ha dado un gran cambio. Este verano caminaba mucho, iba ayudada por dos bastones pero resuelta. Ahora, quizá porque hace frío, no tiene ganas de andar". Jaume añade que "sigue observando mucho su vestimenta. Nunca sale sin arreglarse y peinarse".

La centenaria está sorda. "No oye -dice su nuera- pero tiene buena vista. Hasta hace poco hacía ganchillo". Ciertamente ha hecho mucha labor como demuestra el que todas las butacas y sofas de su hijo están adornados con labores de ganchillo. "Ha hecho colchas, manteles y que sé yo la cantidad de cosas", agrega su nieto.

Lo que sigue teniendo es un buen apetito. Su hijo cuenta que "come de todo. No hay que hacerle comidas especiales, come lo mismo que hay para todos. Eso sí, tiene predilección por la cocina de tipo payés: habas, garbanzos, sopes. Quizá por eso no ha estado nunca enferma. Hace un año tuvo un achaque, el médico le puso una inyección y enseguida se restableció como si nada".