Hace 17 años que Maria Mestre (Vilafranca, 1965), perdió la vista a consecuencia de la diabetes. Entonces llevaba un año casada con Biel Rigo. Pero encaró la vida y el futuro con decisión. En su mundo sin luz creció un haz de esperanza. A nivel laboral la ONCE la acogió. Lleva más de una década vendiendo cupones en Manacor. Y a nivel familiar se propuso adoptar una niña. "Aguardamos una larga espera, de cuatro años, siete meses y 27 días. Pero lo conseguimos. He sido la primera invidente en lograr una adopción", recuerda Maria. Así de fuerte era su anhelo por tener una hija, Tina, que ahora es la reina de la casa.

Maria lleva una vida normal, con un ansia de superación que no tiene techo. Ahora "gracias a la ONCE y a la maestra Maria Mora -del colegio público de Vilafranca- puedo enseñar a Tina a leer". Su hija tiene 6 años. Procedente de Rumania vino con 3 a Mallorca y se ha adaptado bastante bien. Dadas todas las circunstancias, el área de psicología del colegio ha pedido apoyo pedagógico a la ONCE para que Maria pueda ayudar a Tina a mejorar la lectura.

"La verdad es que tanto el colegio como la ONCE se han portado espléndidamente". Tina aprende a leer con libros y cuentos que llevan incorporado el sistema braille. Así mientras Tina lee en voz alta, su madre, hace lo propio con los puntos y le puede rectificar y controlar la tarea. "Llevamos trabajando este sistema los dos últimos trimestres del actual curso", subraya Maria. Una colección de libretos De mica en mica, de cuentos y fábulas, de Editorial Moll, sirve de soporte educativo para que Tina pueda acercarse al ritmo de aprendizaje de sus compañeros de primer curso de primaria.

"El servicio de biblioteca de la ONCE se ha portado de forma magnífica y a la maestra Maria Mora también he de agradecerle todo su esfuerzo para que el proyecto saliera adelante. Con mi marido Biel trabajando todo el día, yo no podía estar pendiente de los avances de Tina en la lectura diaria. Ahora con este sistema puedo ayudarla", explica Maria.

"Queda perfectamente demostrada la acción social que lleva a cabo la ONCE con la venta diaria de cupones", añade Maria mientras con las manos comparte las hojas y la lectura del cuento sa Fira y en Daniel s´Indi. "Con las matemáticas podía seguirla y rectificarla, porque todo es práctica de memorización. Con la lectura evidentemente que resultaba imposible saber si Tina leía correctamente o no", añade.

Maria Mora, del colegio público, tutora de Tina, dice que la colaboración de los padres ha sido esencial para ese proyecto pero advierte que "queda mucho por hacer". "Tina es una niña que necesita ser motivada, que capta y pide la atención de los adultos", añade. Mora dice que en esta experiencia la iniciativa proviene del equipo de orientación del colegio y de la psicóloga Coloma Ribot.

"La actitud está siendo muy positiva, pero hay que seguir trabajando para que Tina pueda llegar a alcanzar el ritmo del resto de compañeros de la clase. De todas formas hay un gran esfuerzo por parte de los padres, que es muy importante y hay que valorar. Debemos seguir en esa línea e incluso mejorarla, como se hace y a través del soporte de un servicio de logopedia", indica la maestra Maria Mora.

Tina Rigo Mestre vive un proceso de integración en el que se han volcado padres, profesorado y la ONCE. Todas las partes coinciden en apuntar que es la suma de muchos esfuerzos lo que hace triunfar acciones sociales de este tipo y que iluminan un largo camino.