La ciudad de Inca aprobó ayer con buena nota el primer ensayo general con vistas al gran estreno del Dijous Bo, la feria por excelencia de la ciudad y, por extensión, de toda la isla, que se celebrará el próximo 17 de noviembre. Como era de esperar, la Primera Fira resultó un éxito de convocatoria gracias a la buena sintonía que los mallorquines suelen guardar con este tipo de convocatorias feriantes y al tiempo caluroso que reinó durante toda la mañana. Sin embargo, sobre las tres de la tarde, con la feria casi extinguida, una lluvia pasajera precipitó el desalojo de las calles y favoreció el tradicional llenazo dominical de los numerosos cellers y restaurantes de la ciudad del Raiguer.

Sobre las nueve y media de la mañana, el recinto ferial de Inca se abrió al público que progresivamente iba llegando tanto en coches particulares como en tren desde diversas localidades de Mallorca, recibido por un cercaviles con cabezudos incluidos. Las calles más céntricas de la ciudad se llenaron de colorido y de múltiples ofertas comerciales, con especial protagonismo de flores y plantas, que llenaron de verde la calle Major. Los vegetales de todo tipo constituyeron el auténtico reclamo de la feria de ayer y muchos eran los visitantes que se llevaban bajo el brazo plantas de innumerables variedades.

Los productos alimentarios, que se instalaron en la plaça Mallorca en el marco de la VI Mostra de Producte Balear, también llamaron la atención de los visitantes, siempre a punto para picar las exquisiteces propias de nuestra cultura gastronómica. Allí, uno podía degustar desde sobrassada y otros embutidos propios de la isla hasta productos de repostería de todos los gustos y tamaños. Los licores tradicionales como el palo y las hierbas alegraron el paladar de numerosas personas.

Cerca de allí, en la plaça del Bestiar, el rastro y el mercadillo de ocasión ofrecían al público los objetos más inverosímiles destinados a los coleccionistas. A pocos metros del rastro, las verduras frescas también tuvieron espacio en esta plaza. En la Gran Via de Colón se instaló la maquinaria agrícola de segunda mano.

En el otro extremo del centro de Inca, en la Plaça Llibertat, los aficionados a las Nuevas Tecnologías se encontraron en la carpa que cubría las últimas novedades en el campo de la informática, la ofimática y la telefonía móvil. Cerca de allí, los más pequeños disfrutaron con los juguetes fabricados con piezas de hierro, que llamaron la atención por su originalidad. En definitiva, hubo atracciones para todos los gustos en una Primera Fira que concluyó con ferias infantiles y teatro en la plaça de Santa Maria la Major.